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El círculo. Cap.28. Debajo del sol de plomo
Fecha: 17/06/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Ixchel Diaz M, Fuente: TodoRelatos
... con frases hechas. Dijo que el país necesitaba firmeza, no ocurrencias. Que no bastaba con discursos bonitos ni con sonrisitas de selfie. Que Iztapalapa era tierra de trabajo, no de “experimentos progres”. La gente aplaudía. Los operadores del partido, bien distribuidos entre la multitud, marcaban el ritmo del entusiasmo. Cuando Serrano levantaba la voz, ellos agitaban las manos. Cuando hacía una pausa, gritaban su nombre. Todo era perfectamente artificial. Y entonces, lo hizo. Lanzó el dardo. —Porque no se nos olvida —dijo, deteniéndose en seco, modulando como actor de radionovela—. No se nos olvida que hace apenas unos años, nuestra querida Abril era funcionaria. Una burócrata más. ¿Ya se les olvidó el desfalco de las becas en 2019? ¿Las transferencias irregulares desde la Dirección de Programas Sociales? Hizo una pausa. —Tres millones de pesos “extraviados”. Otra pausa, más larga. Se quitó los lentes oscuros. —Y ella tramitó esos cheques. El rumor recorrió la plaza como un escalofrío. No importaba que el “desfalco” nunca hubiese sido comprobado, que no hubiera juicio, ni denuncia formal. La estructura ya estaba instruida para aplaudir. La gente comenzó a gritar cosas: “¡Ratera!” “¡Con los niños no!” “¡Fuera!” Una señora levantó un cartel improvisado:Abril traicionó al pueblo. Serrano sonrió. —Hoy viene aquí, disfrazada de esperanza, vendiendo cuentos con voz suave. Pero nosotros sabemos que este país no necesita cuentos. Necesita ...
... pantalones. El doble sentido no pasó desapercibido. Los hombres rieron. Las mujeres, en su mayoría, bajaron la mirada. Algunas grababan. Otras simplemente comían frituras sentadas en la banqueta, esperando a que terminara el acto para poderse ir. Serrano siguió hablando. No hizo propuestas. No hizo promesas. Enumeró culpas ajenas, manchas en el pasado de sus rivales, medias verdades infladas hasta parecer monstruos. Y cada frase era ovacionada. Como si el cinismo hubiese dejado de ser un defecto y se convirtiera en una virtud. Lo que importaba era la mecánica. La maquinaria. Los liderazgos locales. La disciplina de la estructura. Los favores cobrados. Los transportes puestos. Los frentes bien pagados. La plaza llena. Al final, bajó del estrado rodeado de flashes. Lo esperaban para la entrevista con medios. Su asistente le susurró algo al oído. Él rió. Se acomodó el saco. —Esto ya está cocinado —dijo, sin mirar atrás. Mientras tanto, en la orilla de la plaza, una niña de unos nueve años, con el rostro cubierto de sudor y una camiseta con la cara de Serrano mal impresa, preguntaba en voz baja: —¿Y él va a hacer algo por nosotros? Su madre no respondió. Solo le pasó una paleta y le dijo que se callara. Porque ahí, en ese rincón del país donde la esperanza parecía un lujo, lo único que se servía caliente era el miedo. Y Serrano sabía cocinarlo a la perfección. __ La casa en Lomas de Chapultepec era más que una casa. Era una alegoría en piedra caliza. Fachada ...