-
Mi nueva jefa
Fecha: 20/06/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Esquiva, Fuente: CuentoRelatos
... piel era algo más clara que la mía, ella era una mulata y yo una negra. -Es mi esposo- explicó. -¿Tienes hijos? Negó con la cabeza. -Estamos separados- explicó. Él vive en Madrid. Vino a buscarme. Volví a abrir la nevera y encontré unos trozos de melón, una manzana, jugo de naranja y un resto de fideos del día anterior. Decidí que cenaría una taza de chocolate frío. La violencia de la escena me había impactado de tal manera que se me había ido el apetito. -Yo… me voy a casa… -¿Te parece conveniente? ¿Quién vive ahí contigo? -Mi hermana, ella debe de estar preocupada… -Mejor llámala antes- sugerí. Tú no puedes arriesgarte a que él te esté esperando ahí. -No. El no se animaría- dijo mientras marcaba en su celular el número de su hermana. Mientras ella hablaba pensé en lo extraño de esta situación. No sabía nada de Otilia y tampoco tenía la más mínima intención de involucrarme. -Mi hermana viene en camino. Conseguí que se tomara un calmante y se recostara en mi cama. Encendí el televisor y puse dibujos animados. En algún momento ambas nos dormimos. La hermana llegó casi una hora después. Discutieron sobre la conveniencia o no de que ella se fuera. Pedí permiso para intervenir y sugerí que no, que ella debía quedarse y que, de ser posible, no debía ir a trabajar al día siguiente. Eso la sobresaltó, como si temiera el despido o que la empresa no pudiera funcionar sin su presencia. Le pregunté cómo explicaría la hinchazón de su cara y eso ...
... la obligó a aceptar la realidad. La hermana le había traído ropa para cambiarse. Finalmente nos acostamos y en pocos minutos me dejé ganar por el sueño. Otilia se levantó antes que yo, preparó café y guardó su ropa manchada de sangre en una bolsita. -¿Tú sabes manejar?- me preguntó Asentí. -Mira, son las llaves de mi carro, tú sabes cuál es. Tráemelo antes del mediodía. Ya hablé con el jefe de personal y le expliqué que tuve un accidente anoche al salir y que preferí tomar un taxi. Pon a Marta a reemplazarte -¿Me vas a esperar aquí? -No te causará problemas ¿verdad? -Por supuesto que no, pero mira, yo creo que debieras ir a un médico. La zona alrededor de su nariz estaba amoratada. -No te preocupes. Ya me has ayudado bastante y créeme que te estaré eternamente agradecida… -¿Y qué harás si él vuelve? Sacudió la cabeza y se quedó pensando un instante. -No volverá. Debe de estar en el aeropuerto. Su vuelo a Madrid sale dentro de dos horas. Nunca volverá. No pregunté más nada. Simplemente me despedí y le dije que la casa era suya, le recomendé que descansara y, cuando estaba a punto de sentir por ella una especie de piedad o conmiseración, salí rápidamente de allí. Me sentía en medio de una situación que no me gustaba en absoluto. Me hubiera gustado que nada de lo que pasó hubiera sucedido, también quería que se terminara cuanto antes. Traté de que nadie en la empresa se enterara de nada y, cuando Marta y algún que otro chismoso se arrimaron a ...