-
Hipnosis erótica II 5: interrogando a mamá
Fecha: 26/06/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos
... animal print, corto, con mangas tres cuartos, de esos que parecen hechos a medida para acentuar cada curva del cuerpo. El escote no era exagerado, pero lo justo para dejar asomar apenas la parte superior de sus tetas, que se mecían levemente cada vez que caminaba. Las piernas, bronceadas, brillaban como si les hubiera puesto crema justo antes de salir. Iba en zapatos de taco fino que hacían un sonido suave y rítmico contra el piso de madera. Sonreía. No con una sonrisa enorme, pero sí con esa expresión de satisfacción íntima, que uno tiene cuando las cosas le salieron bien. Supuse que yo tenía una sonrisa similar cuando venía de cogerme a Marina. —Hola, mi amor —dijo, dejándome ver los dientes blancos entre los labios ligeramente pintados. —Hola —respondí seco, sin moverme del lugar. Ella levantó una ceja, notando al instante que algo no me cerraba. —¿Todo bien? —preguntó, con ese tono entre maternal y automático, sin detenerse demasiado. —Te mandé un par de mensajes —solté de una. Ella se detuvo por un segundo al costado de la mesada, mientras dejaba las llaves y la cartera, y suspiró con una mezcla de cansancio y fastidio que me crispó los nervios. —Se me quedó sin batería el celular, Rafa —dijo—. No es para tanto. —Es que… estaba preocupado —dije. —Gracias, bebé. Pero ya vez que estoy bien. —Sí, ya veo —dije. —¿Qué quiere decir eso? —preguntó. Me crucé de brazos y la miré fijo. La verdad es que, así como estaba, podían haberla violado. ...
... Sobre todo si se encontraba con otro usuario de HypnoLink por ahí. Eso me hizo pensar en algo que no tenía nada que ver con mamá. ¿Quiénes eran los otros usuarios? ¿Dónde estaban? ¿Cómo estaban usando la app? Si bien era cierto que podía usarse de muchas maneras, estaba seguro de que en mayor o menor medida todos las usaban para obtener favores sexuales. Aunque suponía que quizás era el único que estaba empeñado en cogerse a su mamá. En todo caso, más adelante debía pensar en ello. —Nada —respondí al fin—. ¿Tuviste una cita? —pregunté después, sin rodeos. Ella dudó apenas un segundo, el suficiente para acomodarse el pelo por detrás de la oreja con un gesto distraído, como si lo que estaba a punto de decir no tuviera importancia. —Sí. —¿Con el mismo tipo de la otra vez? Ella asintió mientras se sacaba las sandalias. —Sí, el mismo. Me mordí el interior del labio con tanta fuerza que sentí el sabor del hierro mezclado con la saliva. No dije nada, pero algo en mi expresión debió cambiar, porque ella me miró con una mezcla de curiosidad y cierta distancia. —Me voy a pegar una ducha —dijo con naturalidad—. Después pedimos algo para cenar, ¿dale? Yo asentí, sin responder con palabras. La observé mientras se alejaba por el pasillo, el vestido bamboleándose con suavidad alrededor de sus muslos, la parte trasera de la prenda ajustándose a su orto de manera pornográfica. Tenía el andar relajado, casi lánguido, como si todavía tuviera el cuerpo vibrando por ...