-
Reencuentro con Sneider - Part IV
Fecha: 26/06/2026, Categorías: Gays Autor: curioso15, Fuente: TodoRelatos
... cansada. Mi frente estaba llena de sudor – Qué… qué rico… -Calla, perra. No hables si no te lo pido – dijo Sneider mientras se iba un poco hacía atrás tocando con la espalda el vidrio de la bañera. Esto le dio suficiente espacio para levantarme los pies y que mi espalda quedara completamente en su abdomen. Esta posición solo hacía que el peso de mi cuerpo me ensartara más en su miembro. Su culeada se convertía cada vez más furiosa. Sentía como mi miembro entre el placer y el dolor, saltaba arriba y abajo, flácido. Lo que era extraño porque estaba teniendo uno de los mejores sexos que haya tenido jamás. Sneider se puso de pie, alzándome, y me puso contra la pared. Sus embestidas ya no eran solo fuertes si no completamente automáticas. Ya me había rendido ante su miembro por lo que solo era un agujero sumiso dispuesto a recibir su duro miembro. Su respiración se volvió fuerte y pesada. Podía sentir como poco a poco su miembro se hinchaba tanto haciéndome llegar a niveles de sumisión estratosféricos. Me tomó del cuello y me alzó haciéndome perder la respiración. Este hombre estaba follándome hasta dejarme sin ninguna duda de que era mi dueño. Perdía poco la respiración y sentía algo de temor. Este hombre literalmente me estaba asfixiando. Pero no parecía que quisiera parar. La presión en mis oídos era evidente y yo intentaba hablar pero no podía pronunciar palabra. Mi frente roja y las gotas de sudor caías por mi cara. Hasta que por fin, sentí como chorros de leche ...
... invadían mi culo. Sí, había logrado hacer venir a este hombre , mío. Cada vez más mío con cada embestida. Sus manos liberaron mi cuello y pude tomar la primera bocanada de aire. Estaba exhausto que caí en el piso. El frío del agua de la ducha me hizo sentir un corrientazo por todo mi cuerpo. Volteé a ver y pude ver a mi hombre, con las manos en la cintura y una verga aunque más flácida que algunos minutos atrás pero aún lo suficientemente grande para poder admirarla. Una larga gota de semen aún caía de su glande, enrojecido. Procedí a tomar esa última gota en mi boca, no podía darse nada a desperdiciar. Sin notarlo, Sneider lleva sus manos a mi culo de nuevo e inspecciona el daño que ha hecho a mi culo. Dilatado e hinchado. -Eso perrita, estas escurriendo de leche – dijo mientras sacaba y metía sus dedos dentro de mí. -Gracias, Señor – dijo mientras volvía a meter su verga en mi boca. -Eso me gusta. De ahora en adelante, llámame así. Señor. -Claro que sí, Señor. Terminamos de inspeccionarnos y procedimos a ducharnos. Sus manos por mi cuerpo, su boca con la mía, me gustaba sentirme ante la presencia de Sneider. No era solo sexo, era una conección que difícilmente encontraré con nadie más. Al terminar, procedimos a vestirnos y acostarnos. Tenía demasiado sueño. Y después de la sesión de sexo intenso, los pensamientos sobre las decisiones que tenía empezaban a inundar mi cabeza. Sneider, la nueva ciudad, mi carrera. Qué es lo que quiero. Y por qué suele tanto quererlo. ...