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Ligando con el as de picas
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
... habitaciones. Laura, no más entrar, tomó de la mano a Ramón y lo llevó a la pista de baile, por demás oscura como el resto del lugar, dejándome a mí la responsabilidad de acomodarnos y disponer lo que fuera conveniente. Y sabiendo lo que se venía, Sali del lugar para reservar habitación en un lugar conocido, ubicado a unos metros de allí. Y, con todo dispuesto, incluidos los condones para el caballero, por si acaso, regresé al lugar. No me extrañó, para nada, que una vez nos reuniéramos en la mesa que había conseguido, Laura apareciera algo despelucada y desacomodadas sus ropas, por lo que intuí que aquellos ya se habían dado una buena sesión de masaje corporal mientras bailaban y que ya conocían su intimidad. Ya nada era secreto. Faltaba el punto final. Laura, como siempre, diligente, mencionó que ya era tarde y que era había que apresurarnos, sin decir específicamente, apresurarnos para qué. Dijo que se iba a arreglar un poco y nos dejó solos mientras tanto. Bueno, pregunté a Ramon, tratando de mantener la conversación mientras ella estaba ausente. ¿Cómo le fue? Bien, respondió. La he pasado muy bien en su compañía. Y ¿falta algo para terminar la velada? Se quedó mirándome, como buscando las palabras adecuadas para dirigirse a mí y, algo dudoso e inseguro, me dijo, me gustaría hacer el amor con Laura. Fingí sorpresa y respondí preguntando, ¿de verdad? Sí. Vi los tatuajes en sus piernas y supongo, si no me equivoco, que es una mujer libre para tener relaciones ...
... sexuales consentidas con otros hombres, si ella así lo quiere. ¿Y ella así lo quiere? Continué importunándolo. No lo sé, no lo hemos hablado, pero por el rato que hemos compartido juntos bailando, pensaría que ella lo desea tanto como yo la deseo a ella, si usted está de acuerdo, claro está. Llegada Laura nuevamente, acicalada y dispuesta. Alenté a Ramón a que le manifestara a ella su deseo, si es que antes ya no lo había hecho. Me juró que no, así que yo tome la iniciativa. Oye, me dirigí a mi esposa, le pregunté a nuestro invitado si faltaba algo para que su velada fuera completa. Y ella, dirigiéndose a él, preguntó, ¿acaso falta algo? Sí dijo él, quisiera que me dieras la oportunidad de hacer el amor contigo. Si te parece. Ella, con una sonrisa cómplice y coqueta, solo dijo, por qué no y, extendiéndole la mano, lo invitó a bailar nuevamente. Mientras se iban, le susurré a ella, ya todo está listo, el lugar de siempre, habitación 202. Allá los espero. Yo pagué la cuenta y me dirigí para revisar la habitación y verificar que estuviera dispuesta. Casi media hora después de haberos dejado aparecieron. No más entrar, Ramón abrazó a mi mujer para besarla con mucha intensidad y pasión. Era la continuación de lo que habían iniciado en la pista de baile, así que ya venían encendidos. Ella, mientras él la acariciaba, iba soltando discretamente el cinturón de su pantalón para, con delicadeza, introducir su mano y palpar el miembro erecto de aquel que, para ese momento, ya debería ...