-
Ligando con el as de picas
Fecha: 28/06/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos
... estar más que dispuesto. Ramón no se puso con más preámbulos y, siguiendo a mi mujer en su iniciativa de acariciarle, se dispuso a desnudarla de inmediato, alternado el retiro de prendas. La blusa de ella, la camisa de él, el sostén de ella, la camiseta interior de él, pausada por las correspondientes caricias para palpar y sentir cada uno la textura de la piel del otro. Que decir que Ramón se deleitó acariciando con especial dedicación los senos de mi mujer, lo cual alternaban besándose una y otra vez. Luego, otra vez con el ceremonial; primero despojándose él de su pantalón antes de despojar a mi esposa de su falda, luego retirándose su pantaloncillo antes de retirar los pantis de ella. No sé, pero mi esposa tiene suerte para dar con pollas grandes, y en este caso, gordas, que disfruta plenamente, porque la llenan hasta el fondo de sus entrañas hasta decir no más. No fue más sino ver ese tremendo miembro que, de inmediato, sintió la necesidad de tenerlo dentro de su boca y chuparlo, como no. Así que, colocándose en cuclillas, frente a él, procedió a saborear con muchas ganas ese reluciente y erecto miembro. Algo estaba haciendo bien ella, porque Ramón hacia gestos de satisfacción y gemía, conteniendo quizás su prematuro orgasmo. Ella lamió y lamió, y masajeó esa verga por todas partes, mientras aquel retorcía y retorcía su cuerpo, poniendo sus ojos en blanco cada vez que ella movía sus labios sobre su pene. Ramón estaba al borde del éxtasis y no esperó más. Le ...
... pidió a ella que interrumpiera sus caricias, la llevó a la cama, acostándola de espaldas, pero, antes, le pasé el condón, por si acaso. Se lo puso veloz, como una flecha, y se abalanzó sobre ella, penetrándola sin demora. Laura debía estar ansiosa de ese momento porque, no más sentirse penetrada, empezó a gemir de lo lindo y a contorsionar su cuerpo, seña de que está excitadísima y muy caliente. El bombeaba con intensidad y cubría con su cuerpo el cuerpo de mi esposa, besándola con mucha pasión. Los dos, al parecer, estaban gozando de lo lindo ese momento. Mi mujer, por lo visto, disfrutaba de ese macho a plenitud. No se había equivocado en la elección. Y Ramón, como no, para nada desperdiciaba la oportunidad que se le había dado y taladraba a mi esposa sin parar, tanto, que, en un momento dado, contorsionó sobre ella hasta quedarse inmóvil. Había llegado por fin y, para disimularlo, continuó besándola sin parar, masajeando sus nalgas una y otra vez. Luego, poco a poco, se fue retirando, acostándose a su lado sin dejar de tocar su cuerpo. Todavía quería más. Laura es una mujer que disfruta sus encuentros, sea como sea. Agradece las oportunidades que se le presentan y no encuentra reproche en lo que le ofrecen sus circunstanciales amantes. Y Ramón no era la excepción. Ya bastante se habrían disfrutado mientras bailaban y creo, sin duda, que ya sabían que esperar el uno del otro al llegar al contacto sexual ansiado durante toda la noche. Estoy seguro que él, desde que nos ...