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Grasillas 4: Un nuevo día
Fecha: 01/07/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos
Juan se levantó con el animo por las nubes al verse entre los brazos de su obeso amigo, todavía con la polla enterrada en su culo, haciendo de tapón para que no saliese nada. Con cuidado, pues no quería despertarlo, se levantó, liberando su ano con “plop”, escurriéndose ingentes cantidades de semen entre sus piernas. Se preparó y vistió para ir al trabajo, no sin antes deleitarse con la visión de aquel gordo que ocupaba casi la totalidad de una cama cubierta de sudor, babas y semen, con la polla flácida pero grande. Juan tuvo una erección y se obligó a sí mismo a marcharse al trabajo, no queriendo llegar tarde a sabiendas de lo que sucedería en aquel lugar. Una vez dentro, Javier lo saludó como siempre y el joven hizo lo mismo, podría haber tenido su primera experiencia gay, pero aquel hombre apenas lo atraía por alguna razón. Quien sí llamó su atención fue el joven Señor Luis, quien fue directamente al ascensor sin hacerles caso, pero siendo observado por ambos como si dos aves de presa se tratasen, listos para cazar a su presa. Cuando Javier y Juan se miraron una sonrisa de complicidad se dibujó en las caras de ambos, quienes, sin decir palabra, fueron detras del obeso jefe, entrando con él al ascensor. Cuando se cerraron las puertas el gordo preguntó. —¿Qué tal te estás adaptando a la empresa? —Muy bien, el señor Antonio es muy amable. —¿Si? ¿Como? —Pues ya sabe, me invita a comer, me cuida si no me siento bien y me da polla cuando la necesito—El Señor ...
... Luis se giró, obligando a ambos a pegarse contra las paredes del ascensor, poniendo su barriga frente a los dos y abriéndose la bragueta mientras los miraba con deseo. —Entre los dos, ahora. Sin decir más, ambos hombres se arrodillaron, levantando su barriga y sacando su pene. Este era de buen tamaño pero al normal, comparado con lo que Juan había tenido que lidiar, su grosor era decente y este se curvaba de forma exagerada hacía un lado, dándole un aspecto nuevo. A nuestro protagonista todo esto no le importó, aquel pene estaba unido a una persona de grandes dimensiones y eso era lo que él necesitaba. Con tremenda devoción, Juan se metió aquella polla salada en la boca, degustandola y jugando con su forma. Al rato, Javier lo apartó y empezó a mamar, momento que aprovechó Juan para irse hasta los huevos y meterselos en la boca. Salivaba de forma exagerada, llenandolos de saliva mientras se los metía en la boca, únicamente sacandoselos para coger aire, masajearlos un poco, darles algunos besos y volver a repetir. Medio minuto después Juan quería volver a sentir su polla, por lo que se puso a la altura del pene y apartó un poco a Javier, aprovechando la curvatura del pene para que uno chupase el glande mientras el otro lamía el tronco. En cierto momento, ambas bocas se encontraron en la punta del pene, aprovechando para chupar los dos a la vez mientras sus labios y lenguas se tocaban. El tamaño de la polla aumentó y un gruñido les indicó que estaba a punto de ...