1. Grasillas 4: Un nuevo día


    Fecha: 01/07/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos

    ... calentura, hizo que Juan casi se corriera cuando sus ojos se encontraron. El hombre se levantó y con una sonrisa dijo.
    
    —Tu debes ser Juan ¿Me equivoco?—El joven asintió, haciendo lo posible para mantenerse sereno.
    
    —Sí señor y disculpe, pero no tengo la suerte de conocerle—El hombre se rió y le dió la mano.
    
    —Soy Alejandro, el padre de Marcos y director de esta empresa—Juan sonrió, más relajado y le dió la mano.
    
    —Vaya, no había tenido el placer de conocerlo, es un verdadero honor, no había tenido la oportunidad de agradecerle por ofrecerme este puesto—Alejandro asintió y dijo.
    
    —Y dime ¿Qué tal estás por aquí?
    
    —Muy bien, el Señor Antonio es muy amable conmigo.
    
    —Eso he oido—El negro obeso se encogió en su sitio, asustado. Esto no pasó desapercibido a Juan, quien se dio cuenta del tenso ambiente que reinaba—Bueno, lo primero es lo primero, esta mañana, mi hijo me ha llamado para contarme algo interesante y quería corroborarlo.
    
    Sin decir más, Alejandro puso una mano sobre Juan, provocandole un escalofrío que se tradujo en un temblor de piernas y una erección todavía mayor. El hombre sonrió, satisfecho, miró a su subordinado, quien en ese momento no sabía donde meterse y le preguntó en tono dulce.
    
    —Antonio, refrescame la memoria ¿Quieres? ¿Me podrías decir porque traje a este joven aquí?—El hombre no respondió y Alejandro habló, esta vez con un tono más duro—¿Antonio?
    
    —Para satisfacer al Señorito.
    
    —¿Y porque lo puse a tu disposición?
    
    —Porque ...
    ... confiabas en que no lo tocaría hasta que lo hiciera su hijo.
    
    —Muy bien, entonces dime ¿Es verdad lo que dice mi hijo? ¿Que te encontró follandotelo en su apartamento?
    
    —Señor, yo no quería…
    
    —Eso no responde a mi pregunta—El obeso suspiró, rindiendose.
    
    —Sí señor, no pude evitarlo, lo siento—Alejandro asintió.
    
    —Sabes que te mereces un castigo ¿Verdad?
    
    —Sí señor—Juan, que hasta ese momento no dijo nada, habló.
    
    —Disculpe, pero no sea muy duro con él, yo fui quien lo besó primero—El maduro le agarró con fuerza de la nalga y dijo.
    
    —No te preocupes por él y empieza a pensar en este culo—Incapaz de pensar en nada más Juan asintió, demasiado cachondo—Desnudate y ponte esto.
    
    Pocos minutos después, Juan se encontraba en el suelo, desnudo y con un collar en el cuello, lamiendo los pies de Alejandro con dedicación. Ambos estaban sentados en el sofá frente al escritorio de Antonio, quien podía verlo todo perfectamente desde su sitio, manejando una erección tremenda pero sin poder llegar a hacer nada.
    
    —Lo importante es el disfrute, goza la situación en la que te encuentras y busca formas de hacer disfrutar al otro—Juan asintió.
    
    —Si Señ…—No pudo terminar la frase, el maduro tiró de la correa hacia él y le espetó.
    
    —¿Quien te dijo que podías hablar, perro?—Le escupió en la cara y abofeteó—Sigue limpiando y cuando termines quizás te doy un premio.
    
    Con una tremenda erección, excitado por ser humillado por aquel obeso, Juan volvió a sus deberes, limpiando con ...
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