1. Grasillas 4: Un nuevo día


    Fecha: 01/07/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos

    ... correrse, por lo que, Juan, que tenía más a mano el glande, se lo metió en la boca e inició una mamada frenética, consiguiendo rápidamente aquel delicioso manjar al que se había vuelto adicto. Su boca sintió los chorros y su mente se desbordó de sensaciones, disfrutando cada gota que entraba en él.
    
    Una vez terminó de correrse, Juan se apartó y Javier procedió a limpiarle la polla antes de que se levantasen ambos. El joven miró al recepcionista y este sonrió al entender lo que pretendía, fundiendose ambos en un beso donde Juan compartió con el semen del obeso, a sabiendas que Javier lo deseaba tanto como él. Aquella visión agradó al Señor Luis, quien agarró con fuerza las nalgas de ambos y dijo.
    
    —Después de trabajar quiero que ambos paseis por mi despacho—Javier asintió, pero Juan replicó.
    
    —Lo siento, pero no puedo—Ambos lo miraron, estupefactos y el obeso gritó.
    
    —¿Qué acabas de decir?—Lejos de amedrentarse, el joven habló con firmeza.
    
    —Que no podré, despues del trabajo tengo que volver a casa—La cara del joven obeso se relajó.
    
    —Es verdad, eres el puto del señorito—El obeso reactivó el ascensor, que en algún momento había parado y dijo—Pues en algún momento retomaremos lo que hemos empezado.
    
    Demasiado caliente como para aguantar, el Señor Luis puso de espaldas a Javier, le bajó el pantalón y lo penetró sin mediar palabra, sacandole un largo gemido de placer al hombre. Empezó a bombear con fuerza, manteniendo la vista clavada en Juan, quien tenía una ...
    ... clara y notoria erección debajo de sus pantalones. El obeso sonrió y cuando las puertas del ascensor se abrieron lo despachó, manteniendo aquella follada sin parar un segundo.
    
    El joven vió, impotente, cómo se cerraban las puertas, denegandole lo que más deseaba y necesitaba en aquel momento. Su excitación era tal que prácticamente salió corriendo al despacho de su Jefe, llamando a la puerta de inmediato sin siquiera mirar su puesto de trabajo. La puerta no se abrió, haciéndole creer que su Jefe todavía no había llegado, lo que hizo que su sonrisa fuera todavía mayor cuando la puerta se abrió.
    
    Su sorpresa fue mayúscula cuando descubrió que su Jefe no estaba solo, de hecho parecía bastante nervioso por la presencia de aquel hombre. El desconocido vestía un elegante traje rojo, llevaba una gran barba blanca y su pelo, ligeramente rizado, caía hasta sus hombros, su rostro era afable y tenía unos pómulos enrojecidos, dándole un aspecto dulce y confiable.
    
    Su tamaño era más que considerable, estaba claro que su traje contenía sus carnes y, aun así, Juan era más que capaz de notar cada pliego de grasa que se formaba en su cuerpo, aunque, lo que más le atraía, era una gran montaña formada en su entrepierna, producto de la grasa acumalada allí, su americana estaba abierta, dejando ver una camisa deformada por unas enormes tetas que descansaban sobre una barriga todavía más grande.
    
    Aquella visión le recordó a Papa Noel, aunque bastante más gordo, lo que, sumado a su extrema ...
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