1. Grasillas 4: Un nuevo día


    Fecha: 01/07/2026, Categorías: Gays Autor: chaser, Fuente: TodoRelatos

    ... todavía mas fervor sus pies. Así estuvieron durante largos minutos, hasta que finalmente el maduro, satisfecho, se levantó y tiró de Juan hasta un mueble con una forma extraña: este era como un taburete grande, transparente,, pero el asiento tenía un agujero en medio, haciendo que pareciese más un retrete.
    
    —Tumbate debajo.
    
    No sabía porque, pero el joven obedeció, poniendo su cara recta con el agujero que había allí. Alejandró se alejó para coger un periodico y, en su camino de vuelta, fue quitándose los pantalones, dejándolos tirados a un lado. Sin contemplaciones, se sentó encima del taburete que se combó por el peso, dejando el culo del maduro abierto de par en par y a escasos milimetros de la cara del joven, inundando el lugar con su olor. Ante el joven se presentó, no solo el culo del maduro, también todas sus carnes, aplastadas por el peso, peludas y cubiertas por un vello blanco y su polla, en aquel momento flácida, tan pequeña que parecía un guisante.
    
    —Empieza a limpiar, venga.
    
    Juan obedeció, sacando la lengua y pasándola por los alrededores. En vez de repugnarle lo excitaba, mostrando al cuarto entero una erección que amenazaba con correrse. El maduro no hacía comentario alguno ni gesto de gusto o desagrado, simplemente se mantenía allí, dejándose hacer, solo soltó un suspiró una vez para después poner sus pies sobre el joven, aplastando su pene, llevándolo al borde del orgasmo.
    
    —Si te corres ordenaré a todo el mundo que no te vuelva a poner un dedo ...
    ... encima.
    
    Horrorizado con aquella idea, Juan usó toda su capacidad para aguantar mientras seguía lamiendo, aunque en cierto punto la excitación le venció y no pudo evitar meter la lengua en el culo del maduro. Antonio veía todo terriblemente excitado, necesitaba pajearse, follar, correrse, pero sabía que su jefe le denegaría cualquier tipo de placer durante un tiempo como castigo, por lo que se obligó a sí mismo a concentrarse en su trabajo.
    
    Alejandro se fijó en esto y sonrió para sus adentros, disfrutando de aquella situación y sobre todo del trabajo que el joven estaba haciendo, no pudiendo negar su habilidad. Cuando vio que su subordinado se encontraba centrado en su papel se levantó y tiró de la correa para levantar al joven, quien lo siguió a cuatro patas sin rechistar.
    
    El maduro obeso se puso mirando al escritorio de Antonio y tiró de la correa de Juan hasta ponerlo frente a él. No dijo nada, simplemente se levantó la barriga y dejó sus genitales a la vista, acto que el joven comprendió perfectamente, internándose entre aquellas carnes para buscar el micropene que había visto. Tardó bastante en encontrarlo, los pelos, la enorme cantidad de pliegues y de grasa y el olor que inundaba aquella zona le dificultó su labor, hasta el punto de pensar que no sería capaz, decidiendo sacar la lengua y empezar a lamer todo, buscando el lugar que se sintiese diferente.
    
    Al final lo encontró, un pequeño botón con un tacto y un sabor diferente al resto del cuerpo. Juan sonrió y ...
«1...3456»