-
Un amigo gilipollas
Fecha: 05/07/2026, Categorías: Gays Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos
... provocó mucho mi oferta y que se la había cascado un par de veces pensando en darme por el culo. Decidme si no hace falta ser gilipollas. Un par de años después, por carnavales, yo me disfracé de puta, utilizando para ello un vestido, unas medias, un tanga y un sostén de mi tía Marcela que le había escamoteado con ayuda de mis primas poco antes, añadiéndole unos mitones de rejilla que me prestó una amiga con derechos de la Universidad, que también me maquilló y peinó con mimo mi melena negra, dejándome hecha un bellezón. De hecho, me pasé toda la noche haciendo creer a los tíos por ahí que era una mujer de verdad, poniéndoles cachondos para luego mandarles a la mierda con mi ronca voz de machote (lo que, dicho sea de paso, tampoco les desanimaba del todo a todos…). El amigo iba de mi chulo, con una camisa de flores, una cadena de oro toda cantosa, unos zapatos blancos de mafioso y una calva de plástico de esas con pelos por detrás. Ni que decir que tiene que de tanto zorrear y hacer el carnaval al final de la noche yo iba como una moto, y mi amigo no era menos. De vuelta al barrio se me iba comiendo con los ojos, y junto a su portal se me acercó a milímetros y me echó en la cara su aliento cálido a whisky. Me miraba con ojos ardientes. Yo estaba ya mojando la lencería pensando en que aquella noche me iba a romper el precinto al fin… -Qué buena estás… Yo le besé levemente en la boca y le acaricié el paquete por encima del pantalón. Tenía la polla ...
... durísima. -Pues soy toda tuya… -¿Mía? -Esta noche sí...soy toda tuya y quiero que me hagas tuya… -Pero...pero...es que… -Nadie se va a enterar, venga… -Uffff no sé… Me puse de espaldas y pegué mi cuerpo al suyo, froté mi culazo contra su duro paquete y gemí suavemente. El tipo me echó mano a las tetas y me las acarició con un ansia que me hizo darme cuenta de que seguramente siempre había deseado hacerlo, y es que mis tetas, ya de jovenzuelo, llamaban la atención y parecían prácticamente de chica. “Esta es la mía, por fin…” Me di la vuelta para besarle, pero esta vez se apartó y se fue musitando no sé qué bobadas, dejándome con un calentón que tuve que resolver de inmediato haciéndome una paja rápida en la misma calle, contra un rincón, porque no soportaba la excitación un segundo más. Y el muy imbécil va y me dice al día siguiente que le había puesto muy cachondo y que al subir a casa se la había tenido que cascar para dormirse. ¿Es de ser gilipollas o no? Todavía hay más: un par de años después de esto nos ennoviamos con dos amigas que compartían piso. Yo me había ligado primero a una de ellas, un bombonazo de 25 años talla XXL con un culazo descomunal, unas tetas fabulosas, un coño gordo y prieto que me enloquecía, y un apetito sexual capaz de dejar famélico a un caballo. Juntos habíamos conspirado para liar a su amiga, una treintañera rubia con cara de pan y tetazas de infarto, con mi colega. A menudo íbamos a verlas a casa, cenábamos allí, tomábamos ...