1. Un amigo gilipollas


    Fecha: 05/07/2026, Categorías: Gays Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... había ni dios y estábamos solos los tres todo el día bebiendo en bares semidesiertos y paseando por una playa donde en vez de turistas golfas y tías buenas había ancianos requemados y viejas pellejas con perro-patada.
    
    Entre unas cosas y otras estábamos que echábamos humo por las orejas. El hecho de compartir un apartamentucho enano con dos rapazones morenos y robustos no contribuía a rebajarme a mí en nada la calentura. Sobre todo viendo todo el día a mi amigo en bañador, con el pecho velludo al aire y el paquete marcándose contra la tela húmeda, dándonos crema solar unos a otros, manoseándonos para extenderla…
    
    Me pasé los tres días zorreándole a tumba abierta, para asombro de nuestro tercer colega que no decía nada pero evitaba quedarse conmigo a solas. El gilipollas, en cambio, no me evitaba: me miraba con cara de deseo cuando yo lamía los cuellos de los botellines de cerveza mirándole con picardía, se tocaba disimuladamente la polla por encima del pantalón cuando yo me agachaba a recoger algo poniendo el culo en pompa casualmente justo delante de él, se relamía cuando yo le daba la crema en el pecho demorándome mucho más de lo necesario...por la noche se quedaba conmigo hasta altas horas a ver el cutre porno que echaban por la tele y me miraba disimuladamente mientras yo, medio en pelotas, ponía las poses más putíferas que podía.
    
    La última noche me estaba comiendo con los ojos y le propuse sin rodeos que me follase si quería para quedarse a gusto. Tardó lo que ...
    ... me pareció una eternidad en responder que mejor se iba a la cama, y yo le dije que si cambiaba de opinión ya sabía dónde estaba mi cuarto.
    
    No pude pegar ojo, claro, y estaba tan caliente que en un momento dado me puse a cuatro patas sobre la cama, me embadurné el ojete de crema solar y empecé a meterme los dedos por el culo, imaginando que era mi amigo el gilipollas el que me metía su polla cabezona y enhiesta hasta las entrañas. Soñaba despierto con que acudiera a mi cuarto y me pillase en plena cosa, y que se pusiera tan cachondo que me follase allí mismo con toda la brutalidad posible y me dejase el culo todo roto y lleno de lefa.
    
    Y acudir, acudió. Y ponerse cachondo, se puso. Pero el imbécil en vez de entrar y darme lo mío se quedó en el dintel de la puerta, mirándome y haciéndose una paja. Le oí llegar arrastrando los pies, escuché su respiración agitada, el sonido húmedo y machacón de su polla pringosa al ser meneada.
    
    Me volví y vi su sombra contra la luz vaga de la madrugada, mirándome como un pasmado con la polla en la mano, y cuando iba a decirle que pasara y se portase como un hombre se fue corriendo como un conejo y se encerró en el baño, supongo que a terminarse la paja, mientras yo, el objeto de ese deseo que le había excitado hasta el punto de tener que cascársela porque no podía con la calentura, me quedaba en la cama, sin el pan y sin el queso, con el culo abierto y lubricado, lleno de deseo por él y deseoso de que descargase conmigo toda su hambre ...