1. La lección de papá


    Fecha: 12/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Constance Chatt, Fuente: CuentoRelatos

    ... rápido y me fui a duchar yo también. Imaginaréis que mi ducha fue a una temperatura muy baja, aunque no ayudó mucho porque no podía dejar de pensar en que iba a poder tocar a mi hija más que ninguna otra vez en la vida. Estaba dispuesto a llegar hasta donde pudiera sin que ella pensara que era un cerdo.
    
    Carlota no tardó mucho en llamarme. Me recibió en su habitación con la bata puesta. Se acababa de dar una mano de esmalte de uñas y no podía tocar nada, así que estaba en una posición que parecía un espantapájaros.
    
    -Papá, vas a tener que ayudarme porque no quiero fastidiarme las uñas
    
    -Claro, ¿qué quieres que haga? -le pregunté.
    
    -Quítame la bata, porfa.
    
    Era evidente que mi hija confiaba en mí, bueno, me veía como lo que soy, o sea, su padre, lo que me hacía sentir un miserable porque a mí me excitaba su cuerpo tanto que necesitaba arrancarle la poca ropa que llevaba y tirarla donde fuera, ahí mismo y follármela. Me acerqué a ella por delante y le deshice el nudo de la bata con cuidado para no tocarla de manera que ella pudiera sentirse mal. Como vi que no le daba ni la más mínima importancia, le abrí la bata y se la quité con facilidad. Ante mí apareció una diosa en ropa interior blanca de encaje y unas medias rematadas con un liguero fino y una flor azul. Ya se sabe, por eso de las novias que tienen que llevar algo azul, supongo.
    
    Cuando me acerqué a la cama para dejar la bata sobre ella, no pude, (ni quise), evitar ver su glorioso culo adornado con un ...
    ... sensual culotte de encaje. Me fascina el culo de Carlota y eso que ella siempre ha tenido complejo porque decía que lo tenía muy gordo. ¡De gordo nada! Necesitaba estrujar esas dos masas de carne dura. Me dio vergüenza mi propio deseo. Aquella era mi hija y se iba a casar en unas horas. Tenía que dejar de pensar así y ponerme en manos de un especialista. No podía pasarme la vida masturbándome pensando en ella o incluso pensando en ella cuando follaba con otras mujeres.
    
    -Papá, por favor, levántame un poco el bustier, que noto que se me está arrugando por los lados.
    
    ¿Bustier? ¿Y qué coño era eso? Estaba tan excitado que tardé en relacionar bustier con busto y darme cuenta de que quería que le tirara hacia arriba de ese sujetador grande con unas barras a los lados que hace tan buena figura y que por lo visto se llama bustier, así que me puse detrás de ella, que todavía estaba con los brazos en cruz y metí dos dedos de cada mano entre la tela y sus costados, tirando para arriba.
    
    -Vale, ahora por delante un poco, porfa
    
    Casi me muero, pero con dos cojones me puse de frente a ella y repetí la operación, pero esta vez no me quedó más remedio que rozar los laterales de sus tetas. Al tirar hacia arriba de la prenda temblaron como flanes. Ella me miraba a los ojos sonriendo. Tenía la impresión de que estaba mirándome con cara de estar cachonda, pero no podía ni creérmelo.
    
    -¡Ay, papá! ¡Tira un poco más que la parte de delante se arruga!
    
    Descaradamente le cogí de las copas del ...
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