-
La lección de papá
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Constance Chatt, Fuente: CuentoRelatos
... bustier y metí los dedos. Ahora sí que le estaba rozando los pechos, pero ella tan campante, aunque seguía divertida, yo creo que porque ya me estaba viendo que empezaba a sudar ligeramente. Volví a tirar de la puta tela aquella haciendo que sus dos tetas se juntaran al centro. Yo no podía dejar de mirar a su canalillo imaginando mi polla justo ahí. Carlota dejó escapar un gemidito sin dejar de mirarme. En ese momento pensé que tenía que salir de allí. Aquello estaba yendo demasiado lejos y mi pobre polla a punto de reventar. Necesitaba un poco de amor propio antes de salir para la iglesia, pero cuál fue mi sorpresa cuando Carlota ni corta ni perezosa me dice: -¡Mierda! ¡Papá! Lo siento, tanto esfuerzo para nada. Se me ha olvidado la crema. Me miró con cara de pena y lo último que yo quería era que mi niña se pusiera triste en un día como ese, así que me ofrecí a dársela. Me dio la espalda y empecé a aplicarle la crema con una mano, muerto de vergüenza y con una erección de tres pares de cojones. -Papi, desabróchame el bustier, que lo vas a manchar. Tratando de no morir de infarto, le desabroché el puto bustier, que ella se sujetó por la parte de delante pudorosamente. Bueno, pensé que después de todo no me estaría lanzando señales de las que yo creía ver y me sentí más cerdo aún, pero con la polla igual de tiesa. Así como si le diera vergüenza empezó a hablarme y a pedirme consejo. -Oye papi, ¿tú crees que me dolerá mucho? Nunca me había preguntado nada ...
... relacionado con el sexo y yo supuse que ya lo habría hablado en su momento con su madre, pero parecía tener algunas dudas a esas alturas. -No sé… Pero, cariño… a estas alturas… ¿no has hecho nada todavía? -Jejeje, papá, cómo eres. ¡Pues no! Estábamos esperando a este día, precisamente. Mi hija era virgen y el tonto de su novio seguramente también. -¡¿Así que sois vírgenes los dos?! -dije sin disimular mi asombro. De pronto mi hija se dio la vuelta y levantó la barbilla como pidiéndome que le pusiera crema por delante también. -Aha -contestó. -Pues no es buen asunto que ninguno de los dos tengáis ni idea. ¿Sabes lo que yo creo? -dije parándome ante ella. -¿Qué? -Que tenías que haber dejado que te desvirgara alguien con experiencia. -¡Papá! Solo he tenido este novio y lo sabes -me contestó entre risas. -No te hablo de casarte, sino de que te enseñe a… bueno, tú ya sabes. -Jajaja. Sí, ya sé, pero en cualquier caso ya es tarde, ¿no? En ese momento separó las manos de su cuerpo y volvió a poner los brazos en cruz, con lo que el bustier cayó al suelo y sus pezones quedaron apuntándome a mí directamente. -Bueno, anda, ponme la crema que al final se va a hacer tarde -me dijo mirándome a los ojos. Tuvo que darse cuenta, seguro, de como me tenía. Yo creo que hasta jadeaba. ¿Qué otra cosa podía hacer? Me puse un buen pegote de crema en las manos, me las froté y aunque podía haber disimulado y haber empezado por los hombros o el cuello, me fui ...