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La lección de papá
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Constance Chatt, Fuente: CuentoRelatos
... dejándome ver su precioso y sonrosado coño, abrillantado por los jugos que emanaban de él. Me arrodillé delante de ella y me chupé un dedo despacio, poniéndolo inmediatamente en su pequeño clítoris y bajándolo hasta la entrada de su vagina. Deshice el camino y lo repetí tres o cuatro veces más. Para entonces Carlota había dejado de gemir y había empezado a gritar. ¡Ay, papá! ¡¿Qué me haces?! ¡Por Dios, ¿qué me haces?! Sin darme cuenta, mi hija se corrió. -¡Cariño, te has corrido! ¡Qué rápido! Bien, eso es bueno -expliqué- Cuantas más veces mejor. Me acerqué a ella y la besé suavemente. Ella me abrió su boca ansiosa y me rechupeteó los labios y mi propia lengua. Estaba claro que necesitaba más y yo no podía aguantar ni un minuto. Volví adonde estaba todavía ella con las piernas abiertas y pude ver como todavía le latía el coño. Antes de que fuera demasiado tarde, me tiré literalmente con la boca abierta en todo su sexo jugoso y se lo lamí como si la estuviera besando en la boca, entre sus gritos y los tirones de pelo que me pegaba. -¿Te gusta como papá te come el coño, mi vida? -¡Sí, sí! ¡Por favor, papá, no pares! ¡No pares! Después de unos minutos de chuparle todo el coño, en cuanto presentí que se volvería a correr, sin levantarme ni dejar de mover mi lengua alrededor de su clítoris, le metí un dedo en la vagina, al principio con dificultad, pero después entraba y salía de maravilla, tanto que justo cuando se volvió a correr le había metido y sacado ...
... tres dedos a la vez, eso sí, despacito y delicadamente porque no quería hacerla daño. -Muy bien, cariño -le susurré al oído mientras me tendía encima de ella- Ahora viene lo mejor. Ella abrió los ojos y sonrió. Se abrió completamente de piernas y levantó el culo todo lo que pudo invitándome a entrar. -¡Fóllame, papá! ¡Taládrame con tu polla! Me dejó completamente atónito. No me parecieron palabras propias de mi Carlotita, pero me pusieron más cachondo aun de lo que ya estaba, así que no quise tardar más en montarla. -Mírame -le ordené a mi hija- Quiero que me mires mientras te la clavo, cariño. Atenta, que esto va a ser rápido. Me has puesto tan cachondo que no creo que aguante mucho. Puse todo mi cuidado en metérsela. Era como si mi verga tuviera vida propia. Ella solita se dirigió al húmedo agujero que la aguardaba con ansia. Mientras, yo besaba a mi hija y le acariciaba las tetas estrujándole los pezones entre mis dedos, lo que le ponía tan cachonda que tenía que dejar de besarme para gritar. Cuando se la metí entera en ese chocho apretado como pocos, comencé a moverme despacio sacándole y metiéndole mi polla que solo quería reventar en ella. Mi hija empezó también a moverse debajo de mí. -¡Fóllame, fóllame, papá! -¡Sí, hija, sí! ¿Quién te va a follar a ti mejor que tu padre? -¡Nadie, papi. Nadie…! Mi hija volvió a correrse otra vez justo antes de que lo hiciera yo. Pensé haberla sacado antes de tiempo, pero no quise cuando llegó el momento. ...