1. Manu y yo. Relato completo


    Fecha: 12/07/2026, Categorías: Gays Autor: smelmoth, Fuente: TodoRelatos

    Manu y yo
    
    Era una de esas noches frescas de primavera y el parque estaba desierto. Mi perro deambulaba de un lado a otro olfateando el suelo, pero no se decidía a hacer sus cosas, pese a que llevábamos casi media hora dando vueltas.
    
    De repente se quedó quieto, mirando una figura que caminaba lentamente hacia nosotros, con otro perro correteando a su alrededor, y que cuando nos vio se quedó igual de parado que el mío, se observaron unos instantes y salieron corriendo el uno hacia el otro, poniéndose inmediatamente a jugar entre ellos.
    
    Finalmente la figura se acercó lo suficiente para distinguir que era un hombre de raza negra; era alto y llevaba un chándal muy holgado con una capucha que le tapaba la cabeza, tenía las manos en los bolsillos y caminaba como un poco encogido. Aún así se notaba que era bastante alto. Debe tener frío -pensé yo-
    
    Él iba caminando, observado a su perro jugar con el mío, y cuando estábamos ya muy cerca, su perro y el mío, con una sincronización casi perfecta, pararon y se pusieron a hacer sus cosas en el césped.
    
    Eché mano al bolsillo de la cazadora para sacar una bolsita de plástico a fin de recoger el "regalito" de mi perro cuando veo que este hombre se me acerca, rebuscando en sus bolsillos.
    
    - Hola, buenas noches -me saludó-
    
    - Buenas noches -contesté mirándolo-
    
    - Por favor, ¿no llevará bolsas de sobra? Me he dejado las mías en casa.
    
    Su voz tenía un acento raro, y era grave y suave a la vez. Cuando levantó a cabeza pude ...
    ... observarlo mejor, a pesar de la capucha. Inmediatamente me vino a la cabeza la imagen de un actor que había visto en varías peliculas, Djimon Hounsou.
    
    Después de quedarme mirándolo, tal vez más rato del que sería normal, respondí
    
    - Claro, tengo de sobra. -saqué un par de bolsas y se las tendí
    
    Toma dos, por si se le ocurre hacer otra vez.
    
    - Muchas gracias -me contestó- con una fugaz sonrisa dibujada en una boca de labios no muy gruesos, y adornada de unos dientes blanquísimos. Me entretuve un momento mirándole. Era muy guapo y pensé lo bien que debería besar una boca como aquella.
    
    Los dos nos pusimos a recoger lo que habían dejado los perros sobre la hierba y lo echamos a la papelera. Acto seguido, mete la mano en el bolsillo y saca un paquete de tabaco. Yo me había fumado mi último cigarrillo al salir de trabajar, así que vi la oportunidad de quitarme el mono.
    
    - Yo también te voy a pedir un favor -le dije, mientras encendía su cigarrillo-
    
    Levantó la mirada, y enseguida supo lo que quería. Unos blancos dientes aparecieron de nuevo cuando me sonrió y me tendió dos cigarrillos que había sacado del paquete.
    
    Me llevé uno a la boca, y me acercó el mechero encendido. Su mano era grande, de dedos largos y algo gruesos, supongo que por haber trabajado mucho con ellas, las uñas bien cortadas y se apreciaban las venas bajo su piel.
    
    Le di las gracias y ambos retomamos nuestro camino. La noche siguiente volvimos a encontrarnos y después de saludarnos le tendí un ...
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