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Secretos entre Madres e hijos
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... Margarita, con la voz llena de placer. «Justo así.» Octavio continuó moviéndose con fuerza, sus embestidas eran profundas y rítmicas. Margarita alcanzó el orgasmo, su cuerpo se tensó y un grito de placer escapó de sus labios. Me quedé paralizado, sin saber qué hacer o decir. La escena era tan impactante que no podía moverme. Finalmente, logré reaccionar y salí del departamento lo más rápido posible, cerrando la puerta detrás de mí. Mientras caminaba de regreso a mi departamento, no podía dejar de pensar en lo que había visto. La imagen de Octavio y su madre en pleno acto sexual se repetía una y otra vez en mi mente. No sabía si decirle algo a mi madre. Ese día, hasta mi madre se percató de que estaba distraído durante la cena, pero no tuve el valor de contarle. Pensé que era algo que no me debería importar. «¿Estás bien, Adrian?» me preguntó mi madre, notando mi distracción. «Sí, sí, estoy bien,» respondí rápidamente, tratando de disimular. Pero mi mente no podía dejar de pensar en lo que había visto. Era como si yo y mi madre… dije mientras la veía de arriba a abajo. Observaba sus senos, que siempre habían sido grandes y firmes, y cómo se movían bajo su blusa. Mis ojos bajaban a sus caderas anchas y a sus piernas, que eran largas y bien formadas. Su trasero exuberante y sus curvas pronunciadas siempre habían llamado mi atención, pero ahora sentía una mezcla de curiosidad y culpabilidad. «No, no pienses eso,» me decía a mí mismo, tratando de alejar esos ...
... pensamientos. Pero era difícil. La imagen de Margarita y Octavio se mezclaba con la de mi madre, y no podía evitar sentir una atracción creciente hacia ella. Por más que trataba de sacarme eso de la cabeza, me imaginaba a mi madre y a mí haciendo lo mismo. La vi levantarse de la mesa y caminar hacia la cocina. Sus movimientos eran sensuales, y cada paso que daba realzaba sus curvas. Podía ver cómo su falda se ajustaba a sus caderas y cómo sus senos se movían bajo su blusa. Sentí una oleada de calor recorriendo mi cuerpo y tuve que apartar la mirada para no delatarme. «Adrian, ¿puedes ayudarme a lavar los platos?» me preguntó mi madre desde la cocina. «Sí, claro,» respondí, tratando de mantener la calma. Mientras lavábamos los platos, podía sentir su presencia cerca de mí. Su aroma llenaba el aire y me hacía sentir aún más confundido. Mis pensamientos eran un torbellino de imágenes y sentimientos que no podía controlar. «Gracias por tu ayuda, Adrian,» me dijo mi madre con una sonrisa, mientras terminábamos de lavar los platos. «Eres un buen hijo.» «De nada, mamá,» respondí, tratando de sonar natural. Pero por dentro, sentía una tormenta de emociones que no sabía cómo manejar. Mientras me dirigía a mi habitación, no podía dejar de pensar en lo que había visto y en cómo me sentía. Sabía que debía mantener mis pensamientos bajo control, pero era difícil cuando mi madre estaba cerca. Me acosté en la cama y cerré los ojos, tratando de dormir, pero las imágenes de ...