1. Secretos entre Madres e hijos


    Fecha: 20/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... palabras. Octavio estaba acostado en la cama, completamente desnudo, con una expresión de placer en su rostro. Margarita estaba encima de él en una posición de 69, su cabeza moviéndose rítmicamente mientras le hacía sexo oral. Los gemidos de Octavio llenaban la habitación, y sus manos estaban ocupadas hurgando con sus dedos en la vagina de su madre.
    
    «Más rápido, zorra,» dijo Octavio. «Así, justo así.»
    
    Margarita, con el cabello suelto y despeinado, levantó la cabeza por un momento y respondió con una voz entrecortada: «Sí, hijo»
    
    Octavio le dio una nalgada a su madre y le ordenó: «Venga, puta. Montate en mi pene.»
    
    Margarita se levantó, giró y se quedó de frente a su hijo. Octavio se incorporó un poco y se recostó contra la cabecera de la cama, con su pene erecto y listo. Margarita se colocó a horcajadas sobre él, tomándolo con una mano y guiándolo hacia su entrada. Dejó escapar un gemido mientras se lo introducía lentamente, sintiendo cómo su cuerpo se adaptaba a la invasión.
    
    Comenzó a cabalgar sobre él con movimientos lentos que poco a poco fueron intensificándose. Margarita se veía agitada, sus senos rebotaban con cada movimiento, y sus gemidos llenaban la habitación. Octavio, con una sonrisa malvada, jugaba con los senos de su madre, apretándolos y pellizcando sus pezones.
    
    «Más rápido, mamá,» jadeó Octavio. «Hazme sentir bien.»
    
    Margarita obedeció, aumentando el ritmo de sus movimientos. Se inclinó más hacia adelante, apoyando sus manos en el pecho de ...
    ... Octavio, y comenzó a mover sus nalgas arriba y abajo rápidamente. Podía ver cómo el pene de Octavio salía y se ocultaba dentro de su vagina en cada movimiento.
    
    «Por favor, sé un buen niño y córrete,» suplicó Margarita, con la voz entrecortada por el esfuerzo y el placer.
    
    «No aún no, puta,» respondió Octavio, con una sonrisa burlona. «Quiero que te corras primero.»
    
    Margarita aceleró aún más el ritmo, sus gemidos se volvieron más intensos y desesperados. Octavio, sin dejar de jugar con sus senos, comenzó a mover sus caderas para encontrarse con los movimientos de su madre, aumentando el placer de ambos.
    
    Octavio se giró, dejando a su madre debajo de él. Tomó sus tobillos y le abrió bien las piernas. «Venga, puta, abre bien las piernas,» ordenó, penetrándola con fuerza. La cama se movía y rechinaba con los movimientos de Octavio. Margarita no dejaba de jadear y gemir.
    
    «Más despacio, hijo,» suplicó Margarita, pero Octavio estaba decidido. Siguió penetrando con fuerza, el sonido de sus cuerpos chocando se escuchaba hasta afuera de la habitación.
    
    «Así, puta, tómalo todo,» dijo Octavio, con una voz llena de lujuria. «Quiero que te corras para mí.»
    
    Margarita comenzó a sentir el placer intensificarse. Apretó fuertemente las sábanas, dejando que sus senos se movieran al ritmo del acto. Octavio puso las piernas de su madre en sus hombros, se inclinó hacia ella y comenzó a darle con más fuerza. El sonido de sus cuerpos chocando era ensordecedor.
    
    «Sí, así, hijo,» gemía ...
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