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Secretos entre Madres e hijos
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... Octavio y Margarita, y de mi madre y yo, se repetían una y otra vez en mi mente. Una noche, días después, estábamos viendo una película mis padres y yo. En eso, tocaron el timbre. Salió mi madre a ver quién era; era la señora Margarita, quien se veía algo alterada. » Ariadna, mi padre, se ha puesto mal. Le pido que le eche un ojo a Octavio mientras yo voy al hospital con mi padre,» dijo Margarita. Mi madre, en un gesto de amabilidad, le respondió: «Claro, es más, dile que venga para que se quede con nosotros.» «Gracias, te lo agradezco, amiga,» dijo Margarita y se fue rápidamente. Más tarde llegó Octavio. «Buenas noches,» dijo al entrar. Mi madre lo recibió y lo invitó a pasar. Se sentó con nosotros, y mi padre lo saludó al igual que yo. La verdad, se veía despreocupado, como si no le interesara su abuelo. Tenía una cara de fastidio. Al ver que mi padre tomaba una cerveza, le pidió una. «Señor, ¿me regala una cerveza?» preguntó Octavio. Mi padre le respondió: «Claro, adelante» Lo curioso fue que se llevó bien con mi padre. Cuando me di cuenta, estaban hablando sobre la película. Yo lo veía y recordaba cómo se follaba a su madre. ¿Cómo es que logró hacer eso? me preguntaba. Vaya, parece que se llevan bien, dijo mi madre a Octavio y a mi padre. «Sí, eso parece,» respondió Octavio. Esa noche se quedó a dormir en mi habitación Octavio no obstante, no hablábamos mucho. Me acosté en la cama y cerré los ojos, tratando de dormir. A la mañana siguiente, ...
... me desperté temprano. Octavio aún dormía, así que decidí salir de la habitación para no molestarlo, mi padre ya se había ido desde muy temprano por que estaría de viaje por tres semanas por cuestiones de trabajo. Mientras caminaba hacia la cocina, vi a mi madre preparando el desayuno. Llevaba una bata de seda que realzaba sus curvas y dejaba poco a la imaginación. Podía ver cómo sus senos se movían bajo la bata y cómo sus piernas, desnudas, se veían suaves y atractivas. Sentí una oleada de calor recorriendo mi cuerpo y tuve que apartar la mirada para no delatarme. «Buenos días, Adrian,» me dijo mi madre con una sonrisa. «¿Quieres desayunar?» «Sí, gracias,» respondí, tratando de mantener la calma. Mientras desayunábamos, podía sentir su presencia cerca de mí. Su aroma llenaba el aire y me hacía sentir aún más confundido. Mis pensamientos eran un torbellino de imágenes y sentimientos que no podía controlar. «Adrian, ¿estás bien?» me preguntó mi madre, notando mi distracción. «Sí, sí, estoy bien,» respondí rápidamente, tratando de disimular. Pero por dentro, sentía una atracción hacia ella que no sabía cómo manejar. Después del desayuno, Octavio se levantó y se unió a nosotros. «Buenos días,» dijo, frotándose los ojos. «Gracias por dejarme quedarme.» «No hay problema, Octavio,» respondió mi madre. «Espero que tu abuelo esté bien.» «Sí, gracias,» dijo Octavio, y cuando se sentó a desayunar, me percaté de cómo miraba a mi madre. No dejaba pasar la oportunidad ...