1. ¿Vienes a la playa?


    Fecha: 21/07/2026, Categorías: Hetero Autor: Susana, Fuente: CuentoRelatos

    ... tiempo seguido, con nuestros cuerpos pegados pero las manos quietas.
    
    ―Lo siento -le dije- pero son ya dos calentones en una tarde y no pude aguantar más
    
    ―No pasa nada, yo siento lo mismo que tú y me muero de ganas por quitarte el vestido
    
    Al escuchar eso, sin ni siquiera mirar a nuestro alrededor, bajé los tirantes de mi vestido dejando mis tetas al descubierto y volví a besarlo mientras ponía mis manos en su nuca y lo empujaba para que me lamiera los pechos. No fue capaz o no quiso presentar resistencia y me abrazó con sus manos mientras me llenaba de besos, lamidas y pequeños mordiscos. Mi vestido resbaló por mis piernas y el descendía besando cada centímetro de mi piel hasta notar su aliento en mi coñito. Separé mis piernas y dejé que me lamiera, que disfrutara del sabor de mis jugos que empapaban mi entrepierna.
    
    Su lengua separaba mis labios vaginales, iba desde el clítoris hasta la entrada de mi vagina y volvía. Mantenía el equilibrio agarrándome a su cabeza que él parecía interpretar como que no quería que parase. No se detuvo, sino que incluso empezó a usar también sus dedos para darme más placer todavía y mis gemidos eran ya demasiado escandalosos para aquellas dunas dónde nunca sabías cuándo te podías cruzar con alguien.
    
    Me corrí. El orgasmo llegó demasiado pronto pero no fui capaz de controlarlo. Oleadas de placer se extendían por todo mi cuerpo y las convulsiones que experimentaba le hicieron imposible seguir. Me dejé caer encima de mi vestido y me ...
    ... abracé a sus piernas, exhausta de placer. Tardé un rato en poder levantar la mirada y más en conseguir ponerme de pie. Sus labios brillaban impregnados aun en la humedad de mi excitación que acababa de saborear.
    
    Ahora sí miré a mí alrededor. Seguíamos solos, rodeados de pinos y dunas. Quise besarlo pero no me dejó.
    
    ―¿Te sientes culpable de nuevo? -le pregunté todavía desnuda
    
    ―Sí- respondió bajando la mirada al suelo
    
    No iba a forzar más la situación. Mi calentura había quedado bien saciada en un orgasmo increíble y me apetecía que me follara pero ya no era una necesidad, solo un deseo. Me puse el vestido de nuevo y, cuando iba a abrochar los dos botones que habían provocado ese instante tan maravilloso para mí, me pidió que no lo hiciera. Accedí contenta a su deseo y me desabroché discretamente un tercer botón cuando reanudamos la marcha hacia el coche.
    
    Llegamos al aparcamiento sin cruzar una palabra aunque noté como su vista se iba a veces hacia mis tetas. Al entrar en la parcela en la que habíamos dejado el coche salió una pareja. La mirada que el tío me lanzó animó de nuevo la entrepierna de mi amigo pero ni dijo ni hizo nada.
    
    Montamos en el coche y me pasé el cinturón por debajo del pecho para seguir dándole buenas vistas. Volvió a hablarme y volvimos a sentirnos cómodos los dos. Cruzando el puente de Rande adelantamos una furgoneta. Su conductor echó la típica mirada de vehículo adelantado y tocó el claxon, supongo que agradecido a lo que acababa de ver. ...
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