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El esposo del Mafioso. Cap XIV
Fecha: 25/07/2026, Categorías: Gays Autor: Fiore, Fuente: TodoRelatos
... chocó y Amir miraba los labios de Pietro con deseo descarado. Pietro entrecerró los ojos, con una sonrisa mínima, peligrosa. —¿Tú qué crees, Amir? ¿Que Augusto gime por miedo?— le dijo Pietro al oído. Esas palabras tuvieron un efecto inesperado en Amir, cerró los ojos y un sonido de placer salió de su garganta. —Mmmm… Janab Pietro, yo gimiera por miedo y placer, si tu lo pides debidamente. — y lo beso, apenas sus labios se tocaron como para saborear el vino que quedaba en los labios del otro. Pietro lo empujó firmemente a la silla y lo miró con ojos como fuego, Amir sonrió como si acabara de ganar una olimpiada y levantó ambas manos en señal de tregua, — Disculpeme Janab Pietro, no suelo contenerme y el alcohol me ha hecho más valiente. — dijo Amir divertido, no había ni un rastro de arrepentimiento en su disculpa. Pietro estaba confundido, esperaba asustarlo, no seducirlo. —Me parece que ya estamos en confianza, mi curiosidad ha sido atendida y ya estoy convencido de que debemos ser aliados. —dijo Amir Pietro se separó de él, no era lo que esperaba, pero estaba satisfecho con su respuesta. Amir se acomodó con elegancia, cruzando una pierna sobre la otra mientras recuperaba su copa. —Mañana firmaremos los contratos. Pero esta noche… me llevaré algo menos peligroso a la cama —añadió con una sonrisa que era todo menos inocente. Pietro tomó su copa y dio un último trago, observándolo con una mezcla de desprecio y fascinación. —Hazlo. ...
... Pero no vuelvas a probar suerte conmigo —dijo con voz áspera. —No es suerte lo que busco —murmuró Amir, guiñándole un ojo antes de levantarse—. Buenas noches, Janab Pietro. Dile a tu esposo… que tiene un admirador. Y salió, como si nada hubiera ocurrido, como si no acabara de desafiar a uno de los hombres más peligrosos de Sicilia. Pietro se quedó en silencio. Su mandíbula tensa, su pecho subiendo y bajando lentamente, Amir había sembrado una duda muy fuerte en el pecho de Pietro, y si no lo amaba, ¿y si solo era placer? o peor, ¿miedo? Augusto seguía en la terraza lateral de la villa, lejos de la música y los rostros enmascarados. Apoyado en la barandilla de piedra, observaba los jardines iluminados por luces cálidas, con una copa entre las manos y mil preguntas en la cabeza. No sabía si había manejado bien a Amir. No sabía si Pietro se habría molestado… o si habría notado algo. Dios… ¿y si había visto? —¿Huyendo de tu propia fiesta? —dijo una voz suave a su espalda. Era Alonzo, con la chaqueta desabotonada y una copa también en la mano. —Solo necesitaba un poco de aire —respondió Augusto sin mirarlo. —¿O huyes de Pietro? —añadió el menor con una sonrisa—. Porque desde que ese habibi llegó, mi hermano tiene cara de querer arrancarle la cabeza y metérsela por otro lado. Augusto soltó una risa nerviosa. —No pasó nada, si eso estás insinuando. —¿Y si hubiera pasado? —dijo Alonzo, acercándose más, bajando la voz— ¿Qué harías si Pietro se ...