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Mi ex no quería pero nos acostamos
Fecha: 25/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos
... lados, le susurré: —Te echaba de menos… Y empecé a chupársela lentamente. Primero me la metí en la boca hasta el glande, y apreté suavemente con los dientes, como sabía que le volvía loco. Le escuché gemir más fuerte. Mientras le acariciaba los huevos, le lamí todo el tronco con ternura, mientras él se afanaba en bajarme las tiras del vestido para tocarme las tetas, que tan duras estaban. Después me la metí entera en la boca, mientras soltaba ese gemido lento de placer que significaba lo mucho me gustaba mamársela. Después se la agarré con la mano y la agité mientras dejaba su glande en mi boca. Alternaba el metérmela hasta la garganta chupando y masturbarlo con la mano. Él se había echado en la cama hacia atrás y ya no parecía estar apurado porque Laura fuera a llegar. A mí aquella situación me ponía aún más cachonda, pensar en ser descubierta por la pija noviecita de mi ex. Después de un rato me dijo que parara, que a ese paso iba a correrse en seguida. Yo hice un ejercicio muy fuerte de dominación, le guardé la polla dura y caliente en el bóxer e hice muestras de marcharme, recordándole que Laurita iba a llegar y a lo mejor me pillaba allí, cosa que no le gustaría. Él me hizo sentar, y de un tirón me levantó el vestido y me arrancó el tanga, rompiéndomelo. Me empujó sobre la cama salvajemente (tan salvajemente que me asustó por un momento) y mientras se quitaba el bóxer me miró con dureza y me dijo: —Tú no te vas de aquí hasta que te folle como te ...
... mereces. Me volvió loca. Se había transformado. De niño tímido y fiel había pasado a fiera salvaje y totalmente presa de la excitación. Él cogió el mando. Yo me dejé llevar. Ya desnuda, paseó su lengua brutalmente sobre mis pechos y me agarró las tetas con fuerza. Yo ya no estaba para delicadezas, así que aquella potencia me puso a cien. Tal y como estaba tumbada, abrí las piernas. Él me miró de arriba abajo, y paseó su mano por mi coño caliente. Me dijo: —Esto está ardiendo, Adrianita, algo me dice que quieres que alguien te la meta. —Por favorrr… Y se puso sobre mí atrapándome las manos contra las suyas. No podía moverme. Con su polla durísima empezó a moverse sobre mí, masturbándome con ella y rozándome el clítoris a una velocidad vertiginosa, mientras yo sentía que a ese ritmo me iba a correr sin que me la metiera. Pensé en disfrutar de esa espera, en seguirle el juego y aguantar sin desear que entrara, pero me fue imposible. Estaba loca por sentir su polla dentro, como tantas otras veces la sentí, como no había vuelto a sentir una. Y entonces sucedió: me soltó las manos y colocó mis piernas sobre sus hombros, metiéndomela de un golpe. El grito que pegué fue tan escandaloso que me tapó la boca mientras me follaba cada vez más rápido y con más potencia. Ese no poder hablar ni gemir y casi ni respirar me ponía tan caliente, y pensar que me estaba follando como un loco en el mismo sitio donde se enrollaba con su novia… ufff… Mientras follábamos yo cerré los ojos y me ...