1. Mi ex no quería pero nos acostamos


    Fecha: 25/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos

    ... agarré con fuerza a la almohada, pero él me cogió la cabeza y me dijo con firmeza:
    
    —Abre los ojos, Adriana, quiero que me mires mientras me muero por ti
    
    Aquello me desbancó. Todo lo que sentí tantos meses atrás me vino de golpe al corazón. Sentí que le amaba, que follar con él era hacerle el amor, que no había nada como aquello, que sólo por sentirle dentro merecía la pena la vida.
    
    En aquel momento sacó su polla y me hizo ponerme a cuatro patas. En aquella posición me metió dos dedos y empezó a sacudirme con fuerza pero sin hacerme daño. Aquello era la gloria. Quería que me la volviera a meter, pero sus dedos no lo hacían nada mal y yo apretaba para que él también sintiera mi tensión. Me preguntó si quería que me la metiera y apenas pude responder de lo agitada que estaba, así que me agarró del pelo hacia atrás y me preguntó más alto:
    
    —¿Lo quieres o no?
    
    —Sí… sí… —le respondí entre gemidos.
    
    Y entró directa, y grité más fuerte. No podía evitarlo, me sentía tan vencida, tan vulnerable a lo que él quisiera, me sentía tan vendida a su cuerpo, a sus manos, que sabíamos ambos que él podía hacer lo que quisiera conmigo.
    
    Después de poco tiempo a cuatro patas me hizo estirar las piernas y se colocó sobre mí, metiéndola por detrás, mientras me atrapaba las manos entre las suyas y me susurraba al oído que follaba como una verdadera puta y que me echaba de menos.
    
    Yo no podía decir nada porque casi no podía respirar, sólo sentía el calor y el placer que se derramaba ...
    ... por todo mi cuerpo, notaba mis pechos moverse sobre sus sábanas, y sentir su aliento en mi oído diciéndome aquello sólo me hizo sacudirme de nuevo y gritar con gemidos entrecortados.
    
    —San… Santi… me voy… me voy…
    
    —Sí, Adri, te vas a correr, te vas a correr…
    
    Y se sacudió con más fuerza y toda la tensión que sentía se disparó, y los dos llegamos casi al tiempo, y él me gimió en la oreja mientras se corría dentro de mí y yo me sentí desfallecer de felicidad.
    
    Estuve un rato fuera del mundo, como en una dimensión paralela, mientras escuché que decía algo que no sé qué fue. Sentí su peso sobre mi cuerpo y un beso suyo en mi oreja.
    
    Luego se levantó y se limpió un poco. Se puso la ropa con cuidado mientras me miraba desnuda en su cama. Volví a la realidad cuando me dijo:
    
    —Adri, Laura se retrasa, pero estará al llegar, por favor, vístete.
    
    Hice lo que me pedía y me puse el vestido. El tanga roto lo metí en el bolso y poniéndome los zapatos, escuché la puerta del piso abrirse y una vocecilla decir:
    
    —Santi, siento el retraso, ¿Ya comiste?
    
    Santi me miró tenso como su polla hacía dos minutos y dijo:
    
    —No, está aquí Adriana, que vino a pedirme CD´s.
    
    Yo me arreglé el pelo y salí del cuarto cogiendo un Cd en la mano. Conocía a aquella chica desde hacía unos años. Era compañera de clase de Santi, y parecía haber estado esperando la oportunidad de que yo me alejara un poco para abalanzarse sobre él. Me miró con desdén y me saludó como si fuera una asesina. Yo, al ...