1. Una terapia diferente para Layla


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: El Cuentacuentos, Fuente: TodoRelatos

    ... padres jugaban en casa, en mirar como aquel fino pantalón gris le ajustaba en los muslos cuando cruzaba la pierna, en cómo había conocido y se había enamorado perdidamente de su amada esposa, en el tamaño de esas manos y en cómo se sentirían recorriendo su espalda, en cómo los últimos años habían sido un infierno en la empresa para la que trabajaba Joaquín, y en como cada vez que descruzaba la pierna, dejaba a la vista un bulto sobre el cual esos pantalones se ajustaban lo suficiente para distraer la mirada de la profesional.
    
    ¡Esto no está bien, no lo está para nada! Pensaba Layla cada vez que los pensamientos la traicionaban.
    
    ¿Y la relación con tu mujer, cómo está actualmente? Preguntó de pronto, visiblemente motivada por la necesidad de saber más que por obtener información útil para la terapia.
    
    Bien en la cama, mal fuera de ella, respondió Joaquín.
    
    ¿Y cómo es eso? Le preguntó Layla.
    
    Es como si usáramos el sexo para pedirnos perdón o equilibrar las cosas ¿sabes?, le dijo Joaquín. En vez de hablar, sudamos los problemas en la cama. Justo ayer tuvimos una gran pelea por un gasto no planeado que ella hizo sin mi consentimiento, y en vez de simplemente reclamarle, parece si como más tarde yo la hubiera castigado.
    
    Su mente le pedía no hacerlo, pero el morbo de Layla le estaba ganando la batalla. No te entiendo, le respondió.
    
    No fue como siempre, le dijo Joaquín, no comenzó con besos o caricias, no, fue como si quisiera cobrarme ese dinero por la ...
    ... fuerza. -Joaquín hizo un silencio y miró a Layla esperando que ella le dijera que lo entendía, pero ella no abrió la boca, así que continuó – No la lastimé en ningún momento, pero me le acerqué por detrás y comencé a acariciarla, y entre las caricias comencé a desacomodarle la ropa y, y luego ahí mismo, en el comedor, solo la incliné sobre la mesa y tuvimos sexo un poco violento, muy riesgoso, porque nuestros hijos estaban arriba; no sé qué es lo que pasa por mi cabeza en esos momentos.
    
    Layla ya había perdido la batalla para ese momento. Escuchar a aquel hombre e imaginarse la escena la tenía muy inquieta.
    
    ¿Eso molestó a tu mujer? Le preguntó. Y después de un silencio de un par de segundos, él la miró con una sonrisa y le respondió que no, que por más extraño que sonara, eso la había tranquilizado, pues después de cenar esa misma noche su mujer había comenzado una segunda ronda en la habitación. Luego hizo un silencio y cerró diciendo: Una ronda como si me estuviera agradeciendo perdonarla, porque se portó muy complaciente.
    
    ¿Usted es casada Doctora? Le preguntó de pronto Joaquín sacándola de su concentración imaginativa, porque mire que si estoy platicando estas cosas delante de una mujer que no conoce cómo son, me sentiría bastante mal.
    
    Layla tuvo muy poco tiempo para pensar su respuesta, pero nuevamente, no fue su raciocinio el que respondió: Lo soy Joaquín, y conozco esas cosas.
    
    ¡Que alivio! Le respondió, entonces entenderás, ¿Te puedo hablar de tú? Preguntó ...
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