1. Una terapia diferente para Layla


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: El Cuentacuentos, Fuente: TodoRelatos

    ... vendados, y estuvo como 40 minutos solo molestándome, ¿sabes cómo?
    
    No, no sé, contestó Layla con un dejo de desesperación en su voz.
    
    Me sacó toda la ropa y me tocaba, me acariciaba y me besaba por todos lados, pero hacía largas pausas, cuando yo ya estaba muy excitado y listo para más, ella se alejaba, y yo no podía hacer nada por estar amarrado, y luego cuando mi excitación bajaba ella regresaba y lo hacía de nuevo.
    
    ¡Dios mío! ¿Eso es….? Fue lo único que pudo pensar Layla cuando vio que su paciente tenía ya una erección bastante visible, y bastante más voluminosa que la del chico o incluso que la de su marido.
    
    Es horrible Layla, es horrible que te dejen excitado durante tanto tiempo ¿sabes? Yo creo que me estaba castigando, porque ella sabe lo que me gusta, tenemos 12 años de casados y vaya que lo sabe, pero me dejaba con las ganas sin poder moverme.
    
    Layla no podía quitar la mirada del pantalón de aquel tipo. ¿Acaso no se daba cuenta del espectáculo que estaba dando? ¿O lo estaba haciendo a propósito?
    
    Pero mientras pensaba todo aquello, Joaquín abrió los ojos y la descubrió observando.
    
    Perdóname, le dijo.
    
    Layla se limitó a decir: No te preocupes, y mientras volteaba la mirada hacia la pared, agregó que era normal que esas cosas pasaran.
    
    Es que lo recuerdo y no lo puedo evitar, verás, soy un hombre de casi 50 años, pero aún tengo mucha energía por suerte, y a veces soy como un adolescente en ese sentido.
    
    Joaquín miró su reloj, se puso de pie y ...
    ... dijo: Dios, ya ha pasado más de una hora y yo aquí sigo, dime, ¿cuánto te debo?
    
    ¿Esto realmente está sucediendo? Pensó Layla mientras vio que el tipo se acercaba a ella con el pene completamente erecto debajo del pantalón mientras sacaba su cartera y le hablaba como si nada estuviera pasando.
    
    Siéntate, le dijo Layla en un tono un tanto fuerte, no tengo otro paciente ahora y podemos seguir.
    
    Joaquín se quedó parado frente a ella unos segundos y luego le preguntó ¿Estás molesta Layla?
    
    Ella se disculpó, le dijo que no había sido su intención hablar fuerte, era solo que no le gustaba interrumpir las sesiones cuando aún no habían terminado.
    
    Si fueras mi mujer con esto me estaría ganando un castigo, le dijo con la voz de un adolescente regañado, ¿Ya ves? A veces no puedo distinguir entre lo que sucede en casa y lo que sucede fuera de ella, y mientras lo decía, la erección se fue perdiendo de una forma tan rápida y visible que Layla no pudo evitar fijar su mirada en ello.
    
    Layla se sintió culpable, pero no logró distinguir si la culpabilidad era por el sentimiento que le había causado a su paciente, o porque se había quitado a ella misma la posibilidad de seguir disfrutando de aquellos vívidos relatos acompañados de un atractivo visual que la habían mantenido tan interesada durante la última hora.
    
    Recuéstate, cierra tus ojos y olvida que yo estoy aquí, le dijo, solo cuéntale tus cosas a quien tú quieras en tu mente.
    
    Joaquín se acostó, puso su antebrazo sobre sus ...
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