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Una Vecina Para Mi Amigo
Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... ellos y desde el interior se bajaron sus dos jóvenes vecinos, para sorpresa de ambos, ella solo esperaba a Martín. -¿Y ustedes? -¡Vecino! -Martín alzó sus brazos- ¡Feliz cumpleaños! En la parte trasera no solo estaba la bicicleta del muchacho, también había otra completamente nueva y con cinta de regalo de cumpleaños. Agustín le sonrió con nerviosismo a esa mujer y el gordito grandote ayudó a su amigo a bajar esa bicicleta... pero faltaba algo más. Desde el asiento trasero sacaron una bonita torta y Natalia, a saltitos, se apresuró para encender las tres velas. Agustín debió mirar a otro lado para no concentrarse en esas tetas que se sacudieron de un lado a otro. -Chicos... esto... -El hombre estaba gratamente sorprendido. -Primero, todo esto fue idea de su esposa... la bicicleta, la torta, todo. Yo solo la asesoré con la bicicleta que debía comprar para comenzar. -¿Comenzar? -Claro, comenzar los descensos. Seré su profesor personal. Primeras cinco clases como regalo de cumpleaños... será mi primer alumno. A Alfredo se le iluminó el rostro al enterarse de todo eso, miró a su mujer, quien le asentía. Debieron apurarse a cantarle elCumpleaños Feliz, porque corría viento que podía apagar las velas. Los tres le cantaron al unísono y terminaron un fuerte aplauso mientras él apagaba las velas. Cierto coraje sintió el gordito al ver como su vecina le plantaba un beso a su esposo, aunque le agradeció a ese hombre que se separara inmediatamente. Notó que ella ...
... esperaba más. -Ok, hora de comer un trocito de pastel, ¿no? -Amor, quiero cambiarme de ropa y empezar ahora con la clase... ¿se puede, profesor? -Martín lo miró, algo decepcionado. -Eh... claro, o sea, mientras usted se cambia yo comeré un trozo de torta. El hombre asintió y tomó el segundo regalo, un paquete con la indumentaria para realizar sus clases de descenso. Natalia le sirvió torta a los muchachos y cucharearon en silencio unos instantes. -Disculpe si la sorprendí, vecina, pero Martín me pidió ayuda. -Oh, querido, no hay problema... qué bueno tenerte aquí. Sé que son buenos amigos y tú siempre has sido un niño muy bueno, además, le caes muy bien a mi marido -Ella se quedó con el tenedor en la boca, saboreando y luego se lo sacó, sin dejar de mirarlo- ¿Han jugado mucho últimamente? -La verdad es que si, su marido es bastante bueno. -Ya sé, se la pasa con esa maquinita... espero que con la bicicleta salga a tomar aire más seguido. Martín no alcanzó a comerse todo su plato con torta cuando Alfredo salió del baño ya listo y dispuesto. Estaba emocionadísimo, parecía un niño de cinco años en el mejor cumpleaños de su vida, y tomó su bicicleta en dirección al sendero. El muchacho le dijo a su amigo Agustín que no era necesario grabar nada, porque se encargaría de enseñarle lo básico a Alfredo... aun así, debió tranquilizar a la mujer, solo sería lo básico y le hizo repetirle tres veces lo mismo. -Te he visto varias veces con esa maquinita del ...