1. Una Vecina Para Mi Amigo


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos

    ... adolescencia, las sorpresas para su marido resultaban en bromas pesadas hechas por sus cinco hermanos mayores.
    
    -Esta te encantará, pastelito... ¿viene tu familia a cenar hoy?
    
    -No, no se pusieron de acuerdo. Todos tienen cosas que hacer.
    
    -¡Pero eres su hermano! -Él se encogió de brazos, mientras encendía su vehículo- Ay, pásame tu teléfono, déjame escribir la dirección.
    
    -Supongo que no iremos a algo raro, ¿cierto?
    
    -No, a nada raro... -Ella puso sus ojos en blanco- ...no esta vez.
    
    Con algo raro se refería a lo que había sucedido hace dos años. Fue algo similar, con una invitación, y ella lo llevó a un motel. Los moteles en Chile eran lugares donde las parejas iban a apagar el fuego. A diferencia de los hoteles, eran lugares más pequeños y los famosillos eran los que estaban a la orilla de la carretera. Ella lo llevó hasta uno de camino a la sexta región. Fue un total fracaso. Él se indignó y ella se quedó con la lencería erótica que compró puesta, sin estrenar como lo tenía planeado.
    
    -¿Esto es un cerro?
    
    -Así es.
    
    -Ardillita, me dijiste que no era nada raro...
    
    -Ay, Alfredo, no vamos a culear en un cerro, querido... ¡por favor!
    
    -No me gusta esa palabra.
    
    -¿Cuál? ¿Culear? ¡Culear! ¡Culear! ¡Culear! ¡Nosotros culeamos! ¡ellos culean! -Le sorprendió que su marido esbozara una sonrisa. En otro tiempo, se hubiese escandalizado.
    
    -Acá no hay nada, ardillita.
    
    Llegaron hasta un estacionamiento de tierra en la ladera de un cerro. Solo se veía una ...
    ... especie de baño, unas cuantas bancas de madera y nada más, ningún otro vehículo.
    
    -Estaciónate aquí, pastelito... -Ella miro su teléfono, para cerciorarse de la hora- ...Mmm, no, llegamos algo temprano. Bien, mejor, así me cambió de ropa.
    
    -¿Para qué?
    
    -Tú también te cambiarás de ropa, pero no ahora.
    
    Ella lo observó con algo de ternura. Ni siquiera en el fin de semana de su cumpleaños su marido podía dejar de vestirse tan empaquetado. Camisa y pantalones de vestir... ¡un sábado!
    
    Alfredo Vergara tragó saliva cuando vio a su esposa salir de ese baño como una mujer completamente diferente. Estaba de brazos cruzados junto a su vehículo, pero de pronto se tensó, algo acalorado por la belleza que se le venía. De un aburrido atuendo de enfermera a esa mujer, que vestía unos jeans azul marino ajustados, unas botas negras que le llegaban hasta un poco más debajo de las rodillas, un cinturón café bien bonito y una camiseta a tirantes negra. Esas gordas tetas, a pesar de que estar contenidas por un buen sostén, se bamboleaban un poco.
    
    -Pensé que haría más frío... -Se colocó unos bonitos lentes de sol, mientras guardaba ese pequeño bolso en el maletero del BMW.
    
    -Estás linda, mi ardillita.
    
    -¿En serio? -Ella se ruborizó. Estaba acostumbraba a los elogios de su parte, pero nunca en público. Aunque, para ser precisos, estaban solos.
    
    Solos hasta que escucharon un vehículo acercarse. Alfredo se incorporó y notó la sonrisa de su esposa. Ese Volskwagen se estacionó cerca de ...
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