1. Angela en fuga 2


    Fecha: 29/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... metálica a la altura de los ojos. Ángela dudó, pero golpeó dos veces, firme. No tardaron en responder. El portón se abrió con un leve chirrido, como si ya supiera que ella vendría. Dentro, el ambiente era distinto a cualquier otro que hubiera conocido. Un jardín meticulosamente podado flanqueaba un camino de piedra. Más que una casa, parecía una finca privada, como esas que se ven en revistas: moderna, silenciosa, con un lujo contenido que no necesitaba alardes. Cada detalle —las luces cálidas, el aroma tenue a sándalo, la música instrumental casi imperceptible— hablaba de alguien acostumbrado a controlar cada aspecto de su entorno.
    
    Una mujer de aspecto impecable la recibió en la entrada principal. No preguntó quién era ni a qué venía. Solo la miró de arriba abajo, evaluándola.
    
    —Espere aquí, por favor —dijo, y desapareció sin más por un pasillo lateral.
    
    Ángela se quedó sola en la sala, donde no había ni fotos familiares ni cuadros comunes. Solo arte abstracto, mármol, vidrio y silencio. Sintió que había entrado a un lugar donde las reglas eran otras, donde las cosas no se decían pero todos las entendían.
    
    —¿Estás bien? —dijo una voz grave a sus espaldas.
    
    Ángela se sobresaltó. La sombra del hombre llegó antes que él. Alta, imponente, llenó la estancia como una advertencia. Se giró rápido, con el pulso acelerado. Sus tetas se movieron apenas con el gesto, y por un segundo los ojos del hombre se detuvieron allí, donde el tejido se desplazaba. Luego subieron, ...
    ... fríos, meticulosos, recorriéndola sin disimulo. La escaneó como quien clasifica, como si ya estuviera sacando conclusiones sobre ella sin haber escuchado una sola palabra.
    
    —No me pareces conocida —agregó, aún sin acercarse del todo—. ¿Quién te dejó entrar?
    
    Ángela tragó saliva. De pronto la casa ya no parecía tan acogedora.
    
    —Estoy buscando a una persona —dijo Ángela, esforzándose por sonar firme—. Se llama Laura.
    
    El hombre entrecerró los ojos, como si evaluara si ese nombre debía significar algo para él.
    
    —Aquí viene mucha gente —respondió finalmente, encogiéndose de hombros—. No recuerdo nombres.
    
    —No es una visitante cualquiera —insistió Ángela, sacando la fotografía del bolsillo de su chaqueta y extendiéndola hacia él—. Es importante.
    
    El hombre tomó la foto sin apuro. La miró por un segundo. Si la reconocía, no lo mostró. Luego, sin devolverla aún, levantó la mirada hacia ella.
    
    —¿Quién te envió?
    
    —Nadie… solo quiero saber si está bien. Hay gente preocupada. Yo solo…
    
    —Mire, señorita —la interrumpió con calma helada—. Esta no es clase de casa donde se hacen preguntas. Aquí se viene con propósitos claros. Usted parece no tener uno.
    
    Le devolvió la foto, con cuidado, como si le entregara una servilleta usada.
    
    —Creo que es mejor que se retire —añadió, abriendo la puerta como un gesto de cortesía que no lo era del todo—. No hay nada para usted aquí.
    
    Ángela dudó unos segundos. En su estómago pesaba la intuición de que había dado con algo, aunque ...
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