1. Angela en fuga 2


    Fecha: 29/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... apartar un solo centímetro. Luego dijo, en voz baja:
    
    —Hay círculos donde las personas no son lo que parecen. Aquí afuera, la gente vive como si todo se explicara con trabajo, familia, deudas… pero hay otros lugares donde las reglas son distintas. Donde lo que importa es lo que estás dispuesto a dejar atrás.
    
    Ángela comenzó a toser.
    
    “¿Laura dejó algo atrás?”, pensó
    
    El hombre salió de ella. Esta vez no había frialdad en su mirada, sino una especie de resignación.
    
    —Ella cruzó una puerta. Una vez lo haces, no hay regreso fácil. Y ese camino no lo toma cualquiera. Se necesita convicción… o desesperación.
    
    Ángela sintió un escalofrío, parte de su saliva había quedado en su mentón. No era miedo exactamente, sino esa sensación de estar escuchando algo que no debía.
    
    —¿Y usted qué papel juega en todo esto?
    
    Una sombra cruzó el rostro del hombre. No contestó de inmediato, pero luego sonrió, apenas un poco.
    
    —Digamos que soy alguien que observa. Y que, a veces, decide si una historia sigue… o si termina ahí.
    
    Volvió a acercarse, esta vez con más calma. Se detuvo frente a ella, volvió a ofrecerle su verga, pero esta vez se la restregó por toda la cara.
    
    —Si realmente quiere saber quién era Laura para este lugar, vaya aquí mañana a medianoche. Pero tenga claro esto: no se entra para curiosear. Lo que descubra puede cambiar más de lo que imagina.
    
    Ángela tomó la tarjeta que le ofreció en su mano. Era negra, con un solo símbolo grabado: una rosa sin ...
    ... espinas.
    
    —¿Y si no voy?
    
    —Entonces, para usted, Laura seguirá siendo solo una fotografía.
    
    El silencio se hizo denso, casi incómodo. El hombre se mantuvo firme frente a ella, hasta que el semen comenzó a brotar de su verga pegándose en distintos rincones de la cara de Angela.
    
    —Me llamo Iván —dijo, como si con eso fuera suficiente.
    
    Ángela asintió en silencio, sin saber si debía agradecer la información o preocuparse por haberla recibido. Guardó la tarjeta y se levantó.
    
    —Mañana, a medianoche —repitió él sin mirarla mientras guardaba su verga. Y se giró junto a la ventana, como si nunca hubiese estado hablando con ella.
    
    Ángela se limpió el semen con su propia blusa y salió sin despedirse. Afuera, el aire parecía aún más pesado que antes, como si la noche supiera a qué lugar se dirigían sus pasos.
    
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    Día siguiente. Medianoche.
    
    La ciudad a esa hora se sentía distinta. No era solo el silencio; era la manera en que las luces titilaban más lento, como si también estuvieran esperando algo. Ángela caminó por calles que no conocía, siguiendo las coordenadas de la tarjeta. No había dirección escrita, pero en la parte posterior había un relieve casi invisible que al tocarlo revelaba el contorno de un callejón específico, en una parte antigua de la ciudad, cerca del río.
    
    Llegó a un edificio que desde fuera parecía abandonado. La fachada era de ladrillo oscuro, cubierta de hiedra seca. No tenía letrero, ni ventanas visibles. Solo una ...
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