1. Dos amables ciclistas


    Fecha: 29/07/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    Dos amables ciclistas
    
    El despertador no me hacía falta. Yo ya estaba despierto mucho antes de que los primeros rayos del sol se atrevieran a entrar por la ventana. Es una costumbre que viene de dormir poco, pero que he convertido en un ritual sagrado para aprovechar el silencio de la mañana. Con un movimiento ágil y silencioso, me visto con una camiseta ligera.
    
    A lo largo de mi vida, he practicado todo tipo de deportes: desde natación y voleibol hasta el gimnasio. Todos ellos han sido gratificantes para mí, pero correr ha sido una constante que me ha acompañado a lo largo de los años. Al principio, la motivación era puramente física. Soñaba con moldear mi cuerpo y ganar músculos que me hicieran sentir más cacha y fuerte. En esos momentos, el deporte era mi herramienta principal para buscar una forma física que se resistía a ser esculpida.
    
    Con el tiempo, mi cuerpo me enseñó que no siempre se logra lo que uno desea. Mi físico, aunque se mantiene en forma, no se transformó de la manera que yo esperaba. En cambio, en ese viaje encontré algo distinto, y quizás más valioso: la resistencia.
    
    Me di cuenta de que mi verdadera fortaleza no estaba en la apariencia, sino en mi capacidad para seguir adelante. Mientras mis piernas avanzan en un ritmo constante y fluido, mi mente se vacía.
    
    He aprendido que la paz que busco no está en el trabajo, sino en la sensación de mis pies golpeando el asfalto kilómetro tras kilómetro. En cada carrera, me despojo de la vulnerabilidad ...
    ... que siento, reemplazándola por una certeza: puedo continuar.
    
    Y precisamente hoy, una mañana aparentemente normal se convirtió en una de esas experiencias que te recuerdan por qué haces lo que haces. Me he despertado muy temprano, me he dado una ducha, me he colocado prendas deportivas cómodas para irme a correr.
    
    Las zapatillas, cuidadosamente atadas la noche anterior, me esperan junto a la puerta, solo para colocármelas. Al salir, el aire de la mañana me golpea el rostro con una frescura que me eriza la piel. No me importa el frío; lo absorbo, lo siento como una parte esencial de la experiencia.
    
    He cogido las llaves del coche para desplazarme hasta la zona en cuestión. He llegado, dejando el coche bien aparcado. Antes de nada, me he puesto a realizar estiramientos.
    
    Acto seguido, tras ajustar mi app, mis auriculares inalámbricos y una emisora de música, he comenzado a trotar. Mis largas piernas entran en un ritmo familiar casi al instante.
    
    Zancadas fluidas y constantes que me llevan por el sendero, una silueta delgada que se mueve sin esfuerzo. La música de los auriculares, se mezcla con el sonido existe de mi respiración, ese susurro y el golpeteo rítmico de mis pies contra el asfalto.
    
    Ignoro el tiempo que llevo, suelo pasarme casi siempre, marcando mucho más de lo que debo. En el transcurso de la carrera, me he cruzado con todo tipo de personas; chicas que algunas han sonreído, como otras que con lógica van a lo suyo; otros sacando a su animal de compañía a ...
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