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Dos amables ciclistas
Fecha: 29/07/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos
... en mí. Hay de momento, salía ganando yo. Pero fue llegar a la fuente, colocarme delante, e inclinar mi cuerpo a modo de que ese chorro de agua refrescara mis labios. Acto que, tuvo que ser muy erótico o morboso, cuando el hombre más bajo llevó una de sus manos a su entrepierna y apretó ese bulto que le delataba. El agua me refrescó, no solo los labios, sino la garganta y el mismo rostro. Y con una rapidez que ni lo percibí, tenía detrás de mí a Juanca, avisándome primero para hacer después, tomando agua con una de sus manos a modo de cuenco y echándomelo por el cuello, una sensación de subidón. Aquello, me vino de perlas, el agua fresca me despertó, viniéndome bien para ese estado. Un torrente de agua que en parte cayó por mi pecho, diluyéndose hasta mi pelvis, pero el frescor del agua hizo que se me empitonaran mis erectos pezones. Y sin poderlo evitar, aquel otro hombre actuó (Carmelo), como si no quisiera estar al margen y deseara entrar en el juego. Tomando agua con sus dos manos a modo de cuenco, tomó lo que pudo, echándomelo hacia mis piernas, teniendo la mala fortuna o imprecisión de mojarme desde mi pelvis hasta mis tobillos. Mi cara fue todo un poema, pues solté. ·"Que 'Leches'". Acto que acto seguido pensé. ·"¿Cómo coño me voy a poder ir así hasta mi coche?". Pero no me dio tiempo ni a reclamar, cuando este hombre comenzó una friega en mis piernas, seguramente ante su metedura de pata. Una manera de ‘compensarme’. Esas manos eran un ...
... clamor, hizo que la sobrecarga de mis gemelos se me bajara. Pero al mismo tiempo, ese tacto hizo que se me erizara la piel, pudiendo notarse los efectos en mi entrepierna, no tan llamativos como los de ellos. Y en ese preciso momento, sentí a Juanca pegarse detrás de mí, sintiendo ese bulto duro y palpitar contra mis nalgas. Tragué saliva, pensé que la situación se me iba de las manos, cuando no había dado pie a nada. Ese hombre apartó mi largo cabello, posando sus labios en mi cuello y comenzando a besármelo, no pudiendo evitar soltar un gemido de satisfacción. Besos que siguieron a lamidas y mordiscos. ·"¡Uuff!". Me estaba perdiendo en ese torbellino, mis manos, ambos brazos, permanecían inmóviles en la piedra de esa fuente, mientras estos dos hombres procedían. Juanca, busco mi boca, y aunque se la negué, no solo verbal sino con el mismo gesto. El tomándome por la barbilla con una de sus manos, acabo por darme un piquito primero, y poco después, comerme la boca. Para esos momentos, Carmelo, se contentaba con mis piernas, sintiendo como me las masajeaba, controlando la sobrecarga. Dejándome hacer. Sentí, como sus manos ascendían por mis muslos, llegando a introducir sus manos por los perniles de mi prenda, llegando una de sus manos a mi morcillón miembro, y su otra mano a mis nalgas. Solté un nuevo suspiro. ·"¡Uuff!". Fueron minutos lo que Carmelo tardó por apartar a Juanca hacia un lado. Siguió por tirar de mis calzonas y mi tanga deportivo hacia ...