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Dos amables ciclistas
Fecha: 29/07/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos
... correr, muchos corriendo, y algún que otro ciclista. Por el camino, no es extraño que me suelten alguna grosería; quizás me hayan confundido con el sexo opuesto, algo a lo que estoy acostumbrado. El agotamiento me ha hecho detenerme, no quedándome otra que apoyarme en lo primero que podía. Un muro de ladrillos de barro cocido fue la elección, no solo por su solidez, sino por la misma sombra que daba. Ignoro el tiempo que llevaba, podrían ser cinco minutos o quizás mucho más. En ese momento, dos ciclistas se detuvieron a mi altura, preguntando por mi estado. Viéndolos preocupados. Acto seguido, uno de ellos me dio su botella de agua para refrescar mi garganta. Fue un gesto la verdad increíble, pocas personas hacen lo que hizo este hombre. En esos momentos, pude ver cómo uno de ellos se quitaba su gorra, fijándome en sus cabellos blancos. Fue ese detonante para fijarme mejor en ellos. Por su apariencia, les eché entre los sesenta años y sesenta y muchos años. Eran dos hombres como he dicho. Ese que me dio para beber era el más alto de los dos, midiendo de altura el metro ochenta, mientras el otro era mucho más bajo, cercano al metro setenta de altura. Ambos estaban metidos en carne, corpulentos, con grandes extremidades. Vestían calzonas cortas deportivas, y no shorts o maillot. Arriba, iban con camisetas anchas, visiblemente se les apreciaba su barriga cervecera, o quizás fueran de buen comer. El más bajo sugirió ir a una fuente de agua, me indicaron que ...
... no estaba muy lejos. Pudiendo refrescarme, echándome agua en cabeza, cuello, e incluso piernas. Me dio por presentarme, no por ser cortés, amable o cualquier chorrada de esa índole. Simplemente para evitar situaciones vergonzosas o 'traumáticas' para ellos. Exclamé. ·"Bueno, pues me llamo José, y como veis, soy un chico". Ellos rieron, presentándose acto seguido. El más bajo exclamó. ·"Yo soy Carmelo; ya me había dado cuenta". Y el más alto dijo con sarcasmo. ·"Yo soy Juanca, y como vez soy un hombre”. Río, acabando. ·“Bueno, bromas aparte, ya sabía que eras un chico, diferente, pero un chico". Reímos los tres, yo con una vergüenza interior que no sabía dónde meterme. Me condujeron hacia la fuente, que por el lugar en el que estaba, era de esas que uno debe conocer bien el parque. En el transcurso del camino, comenzaron a darme conversación, hablamos lo justo. Dándome cuenta cómo me miraban, era esa manera en que te tallan con los ojos. Esa en la que se detienen más de la cuenta en mi fisionomía, dando por hecho esa coletilla de 'distinto'. Un físico andrógino que no deseo delatar, pues sé de sobra sus preguntas, curiosidades y pensamientos. Rápidamente les 'calé'. No había que ser muy listo, y menos ‘vivo’ para no percibirlos. Estos hombres, por su conversación, intentaban acercarse, y simplemente por mi apariencia, buscaban seguramente algo carnal. Aun así, el tener sus manos conduciendo sus bicicletas hacía difícil que posaran sus manos ...