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Dos amables ciclistas
Fecha: 29/07/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos
... abajo, deslizándose estos por mis piernas hasta los tobillos, sacándolos por mis pies. Acto seguido comenzó a realizarme un beso negro. ·"¡Uuff!". Aquello fue increíble, ilógico. Era claro que aquel momento se me fue de las manos. No lo planee, ni lo busque, solo surgió. Y pensar que, estaba de pie, inclinado, intentando beber en esa fuente. Impidiéndomelo Juanca, intentando darme piquitos. Pero, pensar que lo que menos me esperaba fue de Carmelo, ese hombre, aparentemente tranquilo, que parecía que se contentaba con masajear mis piernas. Y verlo, como tras apartar a su amigo, se colocará detrás, y me bajará mis prendas inferiores (calzonas y tanga). Introduciendo su rostro entre mis glúteos. Algo que sinceramente me sobresalto. Suspire. ·"¡Uuff!". Sentí su aliento cálido sumado a su lengua húmeda rozar mi piel. Lentamente, comenzó a besar y lamer mis muslos, subiendo poco a poco, provocándome con cada movimiento. Sus labios eran suaves y firmes, dejando un rastro de fuego a su paso. Sus manos me sujetaban con seguridad mis piernas, explorando cada centímetro de mi piel sensible, haciendo que me estremeciera. Cuando llegó a la parte interna de mis muslos, sus besos se volvieron más intensos, más urgentes. Por el rostro de Juanca, tuvieron que mirarse a los ojos, una manera de asegurarse de que estaba completamente entregado a la experiencia. Suelta. ·“Vamos, chaval, relájate. Déjate llevar”. Las palabras de Carmelo me hicieron temblar, su voz ...
... ronca y llena de deseo. Con un movimiento lento y deliberado, su lengua encontró su camino hacia mi ano, trazando círculos y movimientos que me hicieron estremecer de placer. Sentí cada caricia, cada roce, como si estuviera conectado directamente con mi cuerpo, enviando oleadas de éxtasis a través de mí. Sus labios se cerraron alrededor de mi entrada, succionando suavemente, enviando oleadas de éxtasis a través de mi cuerpo. Sentí cada movimiento, cada reacción, ajustando su ritmo y presión para llevarme al borde del éxtasis. Gemí, no pude evitarlo. Exclame. ·“¡Dios mío, sí! Más, por favor, más”. Su habilidad y dedicación me dejaron sin aliento, sumergiéndome en un mar de sensaciones que me hicieron perder el control. Cada segundo se sentía como una eternidad, y me dejé llevar completamente por el placer que me invadía. Mientras él continuaba su exploración, sus dedos comenzaron a unirse al placer, acariciando y masajeando mi piel con una precisión que me hacía temblar. Sentí cómo su lengua se movía en sincronía con sus dedos, creando un ritmo que me llevaba cada vez más cerca del clímax. Mientras Carmelo, me llevaba por la senda del placer. Juanca, me tenía doblegado, mientras seguía teniéndome sujeto con su mano izquierda por mi cuello, y el comiéndome boca, cuello, y orejas. Su mano derecha, acariciaba mi cuerpo, vientre, pecho, y espalda. Tomado por ambos hombres, permitiéndole, aquello que no vine a buscar. El mundo a mi alrededor se desvaneció, dejando ...