1. Dos amables ciclistas


    Fecha: 29/07/2026, Categorías: Gays Autor: Jhosua, Fuente: TodoRelatos

    ... solo el intenso placer que recorría mi cuerpo. De repente, sentí cómo sus dedos se deslizaban suavemente dentro de mí, moviéndose con una delicadeza que contrastaba con la intensidad de sus besos, lamidas y succión. Exclamó.
    
    ·“Te sientes tan bien, nene. Eres delicioso”.
    
    Las palabras de Carmelo, mezcladas con sus gemidos de satisfacción, me llevaban a un estado de éxtasis indescriptible. Mi cuerpo se tensaba y relajaba con cada movimiento de su lengua y sus dedos, sumergiéndome en un torbellino de sensaciones. Suplique.
    
    ·“¡Sí, sí, sí! No pares, por favor, no pares”.
    
    Mis súplicas eran inútiles, Carmelo estaba completamente concentrado en darme el máximo placer posible. Su lengua y sus dedos trabajaban en perfecta sincronía, llevándome al borde del abismo una y otra vez, solo para mantenerme allí, en ese estado de éxtasis constante. Mando.
    
    ·“Córrete para mí, chico. Déjame sentir cómo te corres”.
    
    Sus palabras fueron mi perdición. Con un último movimiento de su lengua y un empujón profundo de sus dedos, me lancé al vacío, alcanzando un orgasmo que me dejó temblando y sin aliento.
    
    Mis músculos se contrajeron alrededor de sus dedos, y sentí cómo mi esencia se derramaba, llenando su boca. Carmelo continuó succionando y lamiendo, tragándose cada gota de mí semen, hasta que finalmente me dejó exhausto y satisfecho, apoyado contra la fuente. Su rostro, brillante y sonriente, se elevó para mirarme con una mezcla de satisfacción y lujuria. Dijo.
    
    ·“Ha sido ...
    ... increíble, chaval. Eres increíble”.
    
    Sus palabras, aunque simples, me llenaron de una sensación de orgullo y placer. Me había entregado completamente a él, y él había respondido con una devoción y una habilidad que me dejaron sin aliento.
    
    Cuando finalmente recuperé la compostura, me di cuenta de que Carmelo había logrado algo más que simplemente satisfacerme. Pues en minutos, sentí el cabezón de Juanca, introducirse poco a poco. Carmelo, cogiendo el miembro de Juanca le había facilitado la penetración, introduciéndomelo con suma facilidad. Suspiré.
    
    ·"¡Oohh!".
    
    Juanca, con su presencia imponente y segura a sus 62 años, deseando mostrar y demostrar su experiencia. Sentí cómo su miembro, duro y caliente, se posicionaba en mi entrada, ya preparada por los cuidados de Carmelo.
    
    Con un movimiento lento pero firme, comenzó a empujar, entrando en mí con una intensidad que me hizo jadear. Su tamaño era impresionante, estirándome de una manera que me hacía sentir completamente lleno y vulnerable.
    
    Cada empujón era profundo y medido, como si supiera exactamente cómo moverse para maximizar mi placer. Sus manos fuertes me sujetaban por las caderas, guiándome con precisión mientras me penetraba.
    
    ·“Joder. Así, chaval, así. Eres perfecto”.
    
    Sentía cada vena, cada curva de su miembro, moviéndose dentro de mí con una maestría que solo la experiencia podía proporcionar. Juanca ajustaba su ritmo, alternando entre embestidas rápidas y profundas con movimientos lentos y deliberados, ...
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