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❤️🔥 Mi hermanastra Sofía - Parte 5
Fecha: 30/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Anitanga89, Fuente: TodoRelatos
Un día después de que Sofía me engatusara en el garaje para llevarse mi Ford, la casa estaba en calma, pero yo seguía con la adrenalina del encuentro anterior corriendo por mis venas. Estaba tirado en el sofá, con el móvil en la mano, repasando mentalmente la forma en que Sofía me había desarmado ayer, cuando escuché la puerta principal y el roce nervioso de sus zapatillas contra el suelo de madera. Alcé la vista, y ahí estaba, parada en el umbral, con una expresión que mezclaba culpa y algo más difícil de descifrar. Llevaba una camiseta negra de manga corta, lo bastante ajustada para delinear sus tetas, y una mini falda que dejaba sus muslos al descubierto, la curva de su culo asomando por el borde. En su mano, las llaves de mi coche parecían pesar más de lo normal, y sus dedos las apretaban como si quisiera ocultarlas. —Alex —dijo, su voz baja, dando un paso dentro del comedor, las llaves tintineando cuando las dejó en la mesa de centro—. He metido la pata. Con tu coche. Me incorporé, dejando el móvil a un lado, mi estómago apretándose. —¿Qué has hecho, Sofía? —pregunté, mi tono seco, los ojos fijos en los suyos—. Habla claro. Ella se mordió el labio, el piercing brillando con el movimiento, y cruzó los brazos, haciendo que sus tetas se alzaran bajo la camiseta. —Esta mañana, al aparcar, he rozado el poste del vecino —admitió, su voz tensa, los ojos verdes esquivándome un segundo antes de clavarse en mí—. Es una abolladura en el parachoques trasero. No es gran ...
... cosa, pero… lo siento. —Hizo una pausa, sus dedos jugueteando con un mechón suelto de su trenza, y añadió, más suave—: De verdad, no quería. El cabreo me subió como un volcán, pero lo contuve, estudiándola. —¿Una abolladura? —repetí, levantándome del sofá, mi voz endureciéndose—. Te dejo mi coche por un puto día, Sofía, ¡y me lo devuelves jodido! ¿Cómo coño pasa eso? Ella alzó las manos, como intentando frenarme, pero su tono no cedió. —¡Ya te he dicho que lo siento! —espetó, dando un paso hacia mí, su cuerpo a un metro del mío—. Estaba mirando una mierda en el móvil, y el poste salió de la nada. ¡Puedo pagarte el arreglo! —Se detuvo y su voz bajó, volviéndose más calculada—. O… puedo hacer que se te olvide el cabreo. De una forma que sé que te hará olvidar el coche. Mi enfado titubeó, otra mamada sería celestial, pero estaba realmente enfadado. Entrecerré los ojos, observándola: las tetas empujando contra la camiseta, el culo redondeado por los shorts, la piel bronceada de sus muslos brillando bajo la luz. —¿Hacerme olvidar? —repetí, mi tono más bajo, dando un paso hacia ella, el aire entre nosotros calentándose—. Esto tiene que ser épico, Sofi. Mi Ford no es cualquier cosa. ¿Qué estás ofreciendo? Ella ladeó la cabeza, una sonrisa afilada curvándose en sus labios, sus ojos verdes brillando con una mezcla de nervios y desafío. —Bueno... he pensado que... —susurró, acercándose hasta que su aliento rozó mi pecho, el calor de su cuerpo casi palpable—. Te doy mi culo. ...