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❤️🔥 Mi hermanastra Sofía - Parte 5
Fecha: 30/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Anitanga89, Fuente: TodoRelatos
... Todo para ti, para que hagas lo que quieras. —Hizo una pausa, sus dedos rozando el borde de su camiseta, su voz cayendo como una promesa oscura—. Me la metes por el culo hasta que estés contento, y lo del coche queda en el pasado. ¿Trato? Ese insuperable melocotón siempre había sido mi debilidad. Lo adoraba, así de simple. Mi cabeza se llenó con la imagen de su culo perfecto, ese anillo rosado que había lamido semanas atrás. Me acerqué más, mi cara a centímetros de la suya, mi voz grave y cargada de hambre. —¿Tu culo por un abollón? —repetí, mi mano yendo a su cintura, apretándola con fuerza, sintiendo la curva suave bajo mis dedos—. Eso está muy bien. Pero no pienso ser delicado. Ella soltó una risa corta, traviesa, sus manos subiendo a mi pecho, sus uñas arañando ligeramente mi camiseta. —No te he pedido que lo seas, ¿no? —susurró, sus ojos desafiándome, sus tetas rozando mi torso—. Además, no te pega. Quiero que me hagas pagar por tu coche. —Se acercó más, su boca a un suspiro de la mía, su voz volviéndose un murmullo—. Pero primero, prepárame el ano para ti. El deseo me consumía. Su lascivia avivaba un fuego que ya ardía descontrolado. Agarré su trenza, tirando con suavidad para inclinar su cabeza, mi boca rozando su oreja. —Vas a estar empapada cuando termine contigo, Sofi —gruñí, mi otra mano deslizándose por su espalda hasta su culo, apretándolo con fuerza, arrancándole un jadeo—. Quítate la minifaldita de putón que llevas. Ya. Ella sonrió. Un brillo ...
... pícaro apareció en sus ojos, y retrocedió un paso. Se quitó la minifalda contoneándose sensualmente ante mi atenta mirada. Llevaba un tanga de hilo de infarto. También se quitó la camiseta. —¿A qué esperas? —susurró, apoyándose en la mesa del comedor con su culo alzado como una ofrenda celestial. Menuda visión. Me arranqué la camiseta y los vaqueros en segundos. Mi polla dura y libre saltó como un resorte ante la visión de su cuerpo. —Ven aquí —ordené, tirando de ella hacia el sofá, haciéndola caer de rodillas en el cojín. Me senté, mi mano en su trenza, guiándola hacia mi polla—. Primero, mójame tú a mí. Ella se inclinó, sus ojos verdes brillando con desafío. —Siempre quieres mi boca, ¿eh? —masculló, pero su tono era juguetón. En lugar de empezar directamente, rozó mi polla con la mejilla, dejando que el piercing de su nariz trazara una línea fría y punzante por el tronco, un cosquilleo que me hizo gruñir. Luego, con una lentitud torturante, besó la base, sus labios suaves presionando contra la piel sensible, subiendo en una cadena de besos cortos y húmedos hasta la punta. —Te encantan estas situaciones ¿verdad? —susurró, su aliento caliente rozándome, antes de lamer la punta con un movimiento rápido, como si probara un caramelo, su lengua apenas tocando la piel. —Sigue, Sofi —gruñí, mi mano apretando su trenza, mi paciencia al límite. Ella rió, un sonido bajo y provocador, y sopló suavemente sobre la punta, un chorro de aire cálido que me hizo estremecer, seguido de un ...