1. ❤️‍🔥 Mi hermanastra Sofía - Parte 5


    Fecha: 30/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Anitanga89, Fuente: TodoRelatos

    ... piel. Alineé mi polla y empujé lentamente, sintiendo cómo su anillo cedía de nuevo, más fácil esta vez, pero igual de apretado. Ella jadeó, sus manos agarrando mis hombros, sus uñas clavándose en mi espalda. Sus tetas se balanceaban bajo el sujetador. Desabroché el cierre con un movimiento rápido, liberándolas. Pellizcé sus pezones, haciéndola arquear la espalda con un gemido agudo. —Joder, qué calor me das —gruñí, mis embestidas eran lentas pero profundas, cada una arrancándole un suspiro. Sus tetas se apretujaron entonces contra mi pecho. Estaba en la auténtica gloria.
    
    —¡Cabrón, no pares! —gimió, sus caderas moviéndose al ritmo de mis embestidas. Sus piernas temblaban, abiertas de par en par, dándome acceso total. Sus pezones endurecidos rozaban mi pecho con cada empujón. Aceleré, follándola con más fuerza, sintiendo cómo su ano me apretaba, un pulso constante que me llevaba al borde. Ella echó la cabeza atrás, su trenza cayendo sobre el respaldo del sofá, su garganta expuesta mientras gemía sin control. —Oh dios, dios, dios... ¿me vas a perdonar hermanito? Creo que mi culo es más que suficiente, ¿a que sí?
    
    —Te perdonaré cuando hayamos acabado, zorra.
    
    La levanté, cambiando de posición sin sacarla. Me senté en el sofá, mi espalda contra el respaldo. La guié para que se sentara sobre mí, de espaldas, su culo perfecto frente a mis ojos. —Quiero ver bien ese culo que tienes—dije. Ella asintió, su respiración entrecortada, y bajó lentamente, alineando su ano con mi ...
    ... polla. La punta entró con facilidad. Qué ano más tragón, pensé. Ella gimió, apoyando sus manos en mis rodillas, su culo abriéndose mientras se sentaba, centímetro a centímetro, hasta que mi polla estuvo enterrada por completo. Su gape previo hacía que el movimiento fuera más fluido, pero igual de intenso. —Cómo me llenas, cabronazo —susurró, empezando a moverse, subiendo y bajando con ritmo. Su culo rebotaba frente a mí, cada movimiento mostrando su anillo rosado estirándose y contrayéndose, una visión que me hacía delirar. Agarré sus nalgas, separándolas más, viendo cómo mi polla desaparecía dentro de ella. Era tan finita que parecía que la iba a partir en dos —Mírate, qué puto espectáculo de culo tienes —la alabé, una mano deslizándose para frotar su clítoris, haciéndola temblar.
    
    —¡Rómpelo! Es todo tuyo, date el gusto —suplicó. Aceleró el ritmo, sus movimientos volviéndose más rápidos, su culo golpeando contra mis muslos. Sus tetas rebotaban, visibles desde los lados, y su trenza se mecía como un péndulo. El sofá crujía bajo nuestro peso. Mi otra mano pellizcó su nalga, dejando una marca roja, y ella gritó, un sonido que mezclaba dolor y placer. Su ano me apretaba con cada bajada, un ritmo que me llevaba al límite. Incliné su cuerpo hacia atrás, apoyándola contra mi pecho, y tomé el control, embistiendo desde abajo mientras mi dedo seguía trabajando su clítoris. Su cuerpo temblaba, al borde del colapso.
    
    —¡Me corro! No se te ocurra parar —gritó, su mano uniéndose a la mía ...