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Confesiones (5): Favor secreto
Fecha: 01/08/2026, Categorías: Confesiones Autor: Kurosko, Fuente: CuentoRelatos
Bueno, pues ya sabes que tengo una hermana mayor que yo por apenas meses. Y ya ves que la gente dice que ni nos parecemos, que por los tiempos hasta decían que alguna de las dos debía ser adoptada. Siempre nos hacíamos enojar con eso, pero mamá una vez nos mostró las actas de nacimiento y con eso nos aplacamos, ahora nos lo decimos en broma de vez en cuando. Pues bueno, por eso nos tocó cursar el mismo grado y a veces, nos tocaba en el mismo salón. Aunque no nos pareciéramos, nos trataban como si fuéramos gemelas desde siempre. Y no era sólo en la escuela, en la familia también nos querían comprar ropa idéntica y los juguetes que le regalaban a una, se lo regalaban a la otra. Compartíamos cuarto, llegamos a tener litera y luego, ambas camas pero en un mismo cuarto. Nos tocó aguantar cosas que no queríamos y no fue hasta que cumplimos 15 que ambas pedimos que nos dieran cuartos separados en lugar de que nos hicieran una fiesta enorme o nos pagaran un viaje. Papi ya había estado fincando una segunda planta a la casa y ambas queríamos un cuarto arriba, así que no fue difícil para ellos cumplirnos el capricho. Y pues, ¿qué te digo? Ya cuando tuvimos cada una su cuarto, nos costó acostumbrarnos y a veces una visitaba a la otra, ¡hasta armábamos pijamadas! Terminábamos poniendo un colchón inflable o a veces, hasta dormíamos apretadas en la misma cama (O sea, ya ni siquiera antes, que no teníamos nuestros propios cuartos). Para acabarla de amolar, ambas entramos a ...
... estudiar Medicina en la misma Universidad. Ella decía que quería ser Oncóloga y yo creí que me tocaría ser sólo médico general, no tenía en mente alguna especialidad en particular. Ya no nos volvió a tocar estar en los mismos salones, pero el plan de estudios es el mismo, así que seguimos viéndonos para estudiar en época de exámenes. Esto pasó una madrugada. Ella me despertó y entró a mi cuarto sin decir nada. Cerró la puerta con seguro y prendió la luz. Yo, así, toda encandilada y medio dormida, ni sabía qué estaba pasando. Estaba toda nerviosa y me dijo que no hiciera ruido o iba a despertar a papá y mamá. Cuando más o menos podía pensar bien, le pregunté qué estaba pasando. Tenía la cara pálida, estaba toda sudada y sus ojos estaban casi desencajados, me estaba dando mucho miedo. Mi mente viaja a mil por hora, llegué a pensar que había visto algo o alguien en su ventana o algo así. Nomás se quedaba callada, estaba pensando las palabras que iba a usar. —Yo… eh… este… estaba… viendo algo y… Así se la pasó, balbuceando durante un buen rato. Yo me desesperé y en voz baja le gruñí que me dijera de una buena vez, o se dormía conmigo o que se regresara a su cuarto. Sus ojos se ponían en blanco y fruncía sus labios, creí que iba a chillar en cualquier momento. —Me metí un plumón y la tapa se quedó dentro. No puedo sacarla. Iba a gritar un tremendo “¡QUÉ!” y en eso, se me lanza a taparme la boca. Su mano estaba sudada o eso creí y me aparté para respirar y le hice la ...