-
Confesiones (5): Favor secreto
Fecha: 01/08/2026, Categorías: Confesiones Autor: Kurosko, Fuente: CuentoRelatos
... muriéndose de la vergüenza, yo también, pero al final, ayudó que no le viera la cara. Pues metí mi dedo, ella pegó un brinquito y sentí cómo me apretaba por dentro. Yo no me metía los dedos, quería mantenerme intacta para cuando tuviera mi primera vez (por eso yo sí podía dejarme las uñas largas y aquella, no), aquella sensación también era nueva para mí. Ya para ese momento, mis nervios y asco estaba convirtiéndose en curiosidad… y morbo. Mi intención era entrar, encontrar, sacar y salir para nunca jamás volver a hablar de aquello. Pero no era fácil, apenas y pude meter la punta de mi dedo, estaba apretándome con mucha fuerza ¿Cómo era posible que le hubiera cabido un marcador en primer lugar? No me di cuenta en qué momento tenía mi cara a escasos centímetros de su cuca, el calor empezaba a sofocarme y me hizo empezar a resoplar. Sus piernas temblaron un poco y su interior comenzó a ensancharse, así que pude ir más adentro y de nuevo, me apretó. —¡Deja de apretar! —la regañé murmurando. —No puedo, no lo controlo. Quise acomodarme para ver si podía entrar mejor, me senté sobre ella y volví a como estaba antes porque era más cómodo para mi brazo así, todo esto sin sacarle el dedo. En algún punto, mientras giraba, empezaba a dilatarse y volvía a apretar cuando me detenía. Apenas había metido mi dedo hasta la primera rayita, no quería sacarlo y empezar todo de nuevo, así que empecé a moverlo en círculos, como cuando vas a preparar la harina para ponerle los demás ...
... ingredientes a la masa. Sí aflojaba un poquito, pero apenas avanzaba nada. Volví a bufar del cansancio y la frustración y volvió a pasar, era como si se hiciera gelatina por dentro y mi dedo al fin alcanzó la segunda rayita. Se me había ocurrido una idea, pero no me gustaba para nada. Puse mi pulgar en su clítoris y lo moví un poco, pegó un brinco más fuerte y me preguntó que qué estaba haciendo. —Es para que te relajes y pueda entrar hasta el fondo, apenas va la mitad de mi dedo. Ella presionó la almohada sobre su cara y abrió las piernas hasta donde pudo. Dejé caer saliva sobre su botoncito para que mi pulgar resbalara mejor, tenía que masturbarla para que se dilatara. Dejé de pensar en que estaba haciéndole eso a mi hermana y me concentré en sacar la tapa lo antes posible. Creí que iba a tardarme menos, pero ahora que lo recuerdo, pasó un buen rato hasta que al fin sentí algo duro con mi uña. “Ya casi”, le dije, ella sólo suspiraba debajo de la almohada. Puse a trabajar mi otra mano y froté rápidamente su clítoris tieso, no me di cuenta en qué momento me llevaba los dedos a la boca para lubricar mejor, yo estaba enfocada en no alejarme de ese trozo de plástico. Me acostumbré a moverme entre sus temblores y tomaba pequeños descansos porque sentía que se me iba a entumir la mano. Mi dedo no iba a ser suficiente para agarrar esa cosa, me estaba lastimando la uña y apenas pude hacer que se moviera. Ya para entonces, estaba segura de que iba poder sacar mi dedo y ...