1. Ramiro y las que vinieron


    Fecha: 03/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    A las 4:00 a.m., Ramiro no piensa, solo desea.
    
    Ese día tenía una sola intención: desvirgar a Courtney.
    
    No era un capricho momentáneo. Hacía meses que lo sentía.
    
    Desde el primer día que la vio bajar del bus, con las maletas deshilachadas y los ojos más cansados que su rostro, algo en él se movió.
    
    La madrugada está quieta, tibia, cargada de una humedad que se cuela por las ventanas y se adhiere a la piel como una advertencia.
    
    Ella respira con suavidad, con ese ritmo que él ya reconoce.
    
    Ramiro la mira sin perder detalle.
    
    Ella está envuelta en su saco de dormir, con la cobija hasta las rodillas y una pantaloneta de él —demasiado grande, sin forma— desentonando con todo excepto con la ternura que le despierta.
    
    Se inclina un poco más hacia ella, dejando que el silencio lo envuelva todo.
    
    Entonces, muy cerca de su oído, le susurra:
    
    —Me gustas mucho.
    
    Courtney entreabre los ojos, aún atrapada entre el sueño y la realidad.
    
    Parpadea, reconociendo su voz antes de enfocarlo.
    
    Lo busca en la oscuridad, con esa urgencia tranquila de quien no necesita ver para saber que alguien está ahí.
    
    Sus labios se curvan apenas en una sonrisa dormida.
    
    No dice nada de inmediato.
    
    Solo extiende una mano, la apoya en su pecho, como confirmando que él también es real.
    
    Después de unos segundos en silencio, con la voz ronca de quien acaba de despertar, susurra:
    
    —¿De verdad te parezco bonita? —le pregunta, entrecerrando los ojos, como si no se ...
    ... atreviera a creérselo del todo—. ¿Así… con este saco gigante y las piernas frías?
    
    Ramiro sonríe.
    
    Le acaricia el rostro con la punta de los dedos, deteniéndose un instante en la comisura de sus labios.
    
    —Así más que nunca.
    
    Courtney suspira y baja la mirada un segundo, como si no supiera qué hacer con tanta verdad junta. Luego vuelve a alzarlos, con una chispa traviesa:
    
    —Entonces… podrías decírmelo otra vez.
    
    Solo para estar segura.
    
    Ramiro se inclinó.
    
    La oscuridad los envolvía como un velo espeso, pero él la veía con claridad.
    
    Antes de besarla, le habló casi en un susurro, rozándole la boca con la suya:
    
    —Eres una chica hermosa y perfecta.
    
    Claro que me gustas.
    
    Desde el primer día.
    
    Desde antes de saber tu nombre.
    
    Courtney cerró los ojos, dejando escapar una sonrisa tímida, rendida.
    
    Y entonces, él la besó.
    
    Despacio.
    
    Como si tuviera todo el tiempo del mundo.
    
    Ella lo sintió por completo.
    
    El calor de su boca, la firmeza de sus manos acariciándole la cintura bajo la cobija, la forma en que su respiración se volvió un poco más profunda, más urgente.
    
    Y respondió.
    
    Le abrió la boca con la suya, lenta, decidida.
    
    Metió la lengua, buscando la suya, encontrándolo sin miedo.
    
    Como si en ese instante no existiera más mundo que ese cuarto envuelto en humedad y deseo contenido.
    
    Ramiro jadeó apenas contra su boca, sorprendido por la forma en que ella lo tomaba.
    
    No era la chica frágil que parecía cuando llegó con las maletas ...
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