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Ramiro y las que vinieron
Fecha: 03/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... sostenerla. Y supo que estaba segura. Que ese momento era suyo. La incomodidad fue cediendo poco a poco. Y con ella, empezó a llegar algo más. Un calor que se expandía. Un cosquilleo que subía por su espalda. Un placer que la sorprendió, porque no sabía que podía sentirse así. Y de pronto no era solo una experiencia física: era sentirse viva. Era habitar su cuerpo por completo. Era estar, por fin, donde siempre había querido estar. —Estoy contigo —le susurró—. Aquí, contigo. Y él la abrazó, con la misma intensidad, con la misma entrega. —Por fin te metí la verga putita, le dijo Ramiro excitado y viéndola saltar libremente sobre él, despacio pero firme. Ella sonrió, descubriendo que le encantaba ser tratada de esa manera. Courtney se clavaba entera, cuando bajaba sentía la pelvis de Ramiro chocar con ella, no podía creer que su pene entrara por completo en ella. Y gemía, como gemía Courtney a medida que el dolor desaparecía y el placer se apoderaba de ella. —Aprietas muy rico mi amor, tu cuevita es perfecta, le decía en el momento que las tetas de Courtney rebotaban por la velocidad que ella había alcanzado cabalgando a Ramiro. — Se ...
... siente rico, muy rico, le contestaba ella entre jadeos y esto enloquecía a Ramiro que la tomó por las caderas e intento darle más fuerte desde su posición. De pronto, Courtney lanzo un gemido más fuerte, alargado y dejó toda la verga en su interior, se quedó quieta aprisionando la cintura de Ramiro con sus rodillas, le sonrió, lo hizo abriendo los ojos sin saber que los había tenido cerrados, suspiro y se inclinó sobre él. —Fue maravilloso, te amo Ramiro, no pensé que esto se podría sentir, te amo, te amo. Y se besaron, como al inicio, sus lenguas se entrelazaron mientras la dura verga de ramiro se guardaba en lo más profundo de la recién desvirgada vagina de Courtney. En medio del beso Ramiro también se vino, inundándola por dentro. Se quedaron así, abrazados, respirando el uno en el otro, mientras la madrugada seguía cayendo suave por la ventana y la verga de Ramiro poco a poco iba perdiendo dureza, como si el tiempo supiera que había cosas que no debían apresurarse. El deseo había sido solo el principio. Lo real, lo inolvidable, estaba en lo que vino después: el temblor de los cuerpos, sí, pero sobre todo el reconocimiento entre dos almas que, por fin, se encontraron.