1. Ramiro y las que vinieron


    Fecha: 03/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... manos bajaron hasta la cintura de Ramiro, rozando la verga sobre el pantalón.
    
    Mientras ella bajaba despacio sus pantalones, él contenía el aliento, consciente de cada gesto, de cada roce.
    
    Finalmente, Courtney se encargó de deslizar sus manos por sus caderas, ayudándolo a quitarlos por completo, dejándolo solo con la ropa interior.
    
    Sus dedos jugaron con la tela, arrancándola con suavidad hasta dejarlo por completo desnudo ante ella.
    
    Los dos se miraron, sin palabras, con la intensidad de quienes se descubren sin barreras, sin secretos.
    
    Courtney recorrió con la mirada todo su cuerpo, como explorando un territorio que ya deseaba conocer de memoria.
    
    Entonces, sin apartar los ojos de Ramiro, acercó su rostro a él, buscando sus labios, y volvió a besarlo.
    
    Un beso cargado de promesas, de ganas, de todo lo que estaba por venir.
    
    Courtney era virgen. Ya se lo había dicho a Ramiro antes.
    
    El gusto que había sentido por Ramiro, la chispa que encendió desde el primer día, poco a poco se había convertido en algo más profundo, en amor.
    
    Pero ella no sabía bien qué hacer.
    
    No había aprendido los “preparativos”, ni conocía el lenguaje del cuerpo en ese terreno que aún le resultaba extraño y misterioso.
    
    A pesar de sus dudas, Courtney quería complacerlo, quería entregarse a él de la mejor manera que sabía.
    
    Con manos un poco temblorosas, tomó el miembro de Ramiro entre sus dedos, guiándolo con cuidado hacia su vagína, se acomodó sentándose sobre ...
    ... él.
    
    Sintió el calor, la firmeza, y entonces, con un suspiro, se dejó caer sobre él.
    
    No hubo prisa.
    
    No hubo presión.
    
    Solo el latir acelerado de sus corazones, el roce tímido de sus cuerpos descubriendo juntos un mundo nuevo.
    
    Ramiro la sostuvo con ternura, acompañando cada movimiento, cada gesto, como si supiera que para ella ese instante era un salto al vacío.
    
    Todo en ella estaba despierto: el corazón latiéndole en el pecho, las manos aferradas a los hombros de Ramiro, el temblor en sus piernas.
    
    Nunca había llegado tan lejos con nadie.
    
    Nunca se había sentido tan completamente desnuda.
    
    No solo en el cuerpo, sino en el alma.
    
    “Lo estoy haciendo”, pensó. “Lo estoy eligiendo.”
    
    No por presión, no por miedo a perderlo.
    
    Sino por algo más profundo.
    
    Por amor.
    
    Por esa sensación que Ramiro le había provocado desde el primer día que lo vio: de pertenecer a un lugar sin siquiera saber por qué.
    
    Sintió el primer contacto, la presión firme, nueva, extraña.
    
    El cuerpo le respondió con un reflejo involuntario, una mezcla de tensión y temor.
    
    Y entonces, el dolor.
    
    Una punzada breve, aguda, como si algo dentro de ella se desgarrara.
    
    El himen, la barrera física que aún la unía a su pasado, a la parte de sí que aún no había cruzado el umbral, cedió.
    
    Y por un instante, solo sintió eso: el dolor.
    
    Pequeño, íntimo, real.
    
    Pero no se detuvo.
    
    Porque a la vez, lo miró a él.
    
    A Ramiro, con los ojos llenos de ternura, con las manos temblando al ...