1. Lo Que Ella Sabe


    Fecha: 04/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Ariadna Apodidomi, Fuente: TodoRelatos

    ... la mano derecha. Un anillo sencillo, de piedra oscura. Un símbolo que le había dado su señor. Un collar para cuando no llevaba collar de sumisa.
    
    —¿Ves esto? Es solo un símbolo. Dice que pertenezco a alguien porque yo lo he decidido así. Es lo que me recuerda que yo también importo, que una vida no sólo es tuya aunque tu tienes la última palabra sobre ella. Ser elegida. Sea por un hombre o una mujer es un privilegio que muy pocas veces en la vida pasa. Dice que hay una forma de poder que no depende de que te lo otorguen. Sino de que lo reconozcas en ti. Y lo habites. Sin pudor, si hace falta. Pero lo habites.
    
    Deborah dudo una centésima de segundo. Se levantó y desabrochó su blusa minuciosamente. Luego desabrochó la falda y la dejó deslizarse hasta sus tobillos. Desabrochó su sujetador y dos pechos pequeños y blancos de pezones rosados aparecieron. Su piel sufría los efectos de lo que se llama carne de gallina. Bajó sus patis y dejó un hermoso toisón oscuro expuesto a la mirada de Lía mientras terminaba de quitárselos todo. Su cuello era largo y blanco y su pelo oscuro lo rodeaba como si fuera una fortaleza, sus piernas tersas lucían algunos moratones y una pequeña cicatriz con aire infantil. Pero lo que llamó la atención a Lía fue un antojo en forma de luna negra cerca de su ombligo.
    
    —Yo también quiero un anillo—pidió Deborah como quien escribe una carta a los Reyes Magos.
    
    Lía sonrió con la suavidad de quien ha estado ahí.
    
    —Me gustaría inspeccionarte. Quiero ...
    ... conocerte antes de poseerte.
    
    La habitación se volvió más íntima. Como si cada palabra hubiese bajado la luz un poco más. Deborah no respondió. Solo se recostó sobre la mesa del comedor, apoyando la cabeza en la madera fría y sus pechos se pegaron a la superficie negra. Abrió ligeramente las piernas y arqueó la espalda. Y por primera vez en mucho tiempo, se sitió segura y excitada. Solo dejó escapar unos jadeos mientras su amiga metía los dedos en la humedad de los pliegues de su sexo.
    
    Y Lía, mientras acercaba su lengua a las nalgas de Deborah sintió un poder hermoso y tibio. Erasostener sin retener,guiar sin manipular,amar sin ocupar.
    
    Pero ahora ya le tocaba a ella, su espera había acabado y muy pronto sentiría el dominio sobre su cuerpo, como un gesto sencillo. Entre las fuertes y robustas manos de su señor cuando le abriera el culo para exponerla ante los presentes. Lo estaba desando, sin embargo, no sabía si podría sostener el orgasmo que se había agarrado a su clítoris demandando ser liberado.
    
    Por fin oyó sus pasos, incluso sintió el brío de la fusta que su dueño llevaba en la mano. Hermoso. Ha llegado el umbral. Ese lugar donde el deseo deja de ser pensamiento y se convierte en cuerpo que camina hacia algo. Hacia una posibilidad: el encuentro como final de la espera, y el inicio de una entrega que revela. No sabía cuánto tiempo había pasado. Pero su cuerpo sí lo sabía. Y lo había contado no con números, sino con el pulso. Como una olla a presión que se llena de ...
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