1. El culo roto


    Fecha: 07/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Agatha, Fuente: TodoRelatos

    Desde que acepté que me he transformado en una adicta al sexo, se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza. No me supone un dilema moral, tampoco sexual porque me encanta follar cuanto más mejor. El problema tiene que ver con las oportunidades. Ya no me satisface plenamente hacerlo por la mañana con mi hermano, y repetir con él y mi novio por la noche. Últimamente me sabe a poco porque no consigo que aguanten más de una hora entre los dos, o media con uno o con otro.
    
    Por esto, varias noches me he escabullido después de estar con ellos, justificando que me sentía extenuada y necesitaba estar sola, relajarme dando un largo paseo por la playa.
    
    Esta excusa es perfecta porque tengo que ir en coche. Pero no es cierto. El verdadero motivo es llamar a Lucas, quedar con él y desfogarme hasta donde le den las fuerzas y las ganas, que vienen a ser más o menos como los otros.
    
    A Lucas lo conocí hace tres semanas. Ocurrió en una terraza-bar de Salou, una noche que fui con mi hermano buscando salir de Tarragona, ciudad en la que vivimos. El tipo me gustó porque era muy lanzado, directo al grano, tanto que terminé cediendo a su indecente proposición. El caso es que me daba miedo ir sola con él, con un total desconocido. Por esto propuse a mi hermano Àlex que se hiciera pasar por un cualquiera, un personaje anónimo, con el fin de que se uniera a nosotros y me follaran entre los dos.
    
    Con Lucas he repetido estas tres ocasiones porque la primera vez me pareció un tipo de ...
    ... fiar. Esto comportaba un cierto riesgo, pero calculado, y felizmente no había motivo para desconfiar.
    
    No obstante, me preocupa la privacidad. Lucas no sabe que Álex es mi hermano y mejor que siga así. Por esto me veo con Lucas, porque es de otra ciudad, de otro ambiente y las posibilidades de que se entere son ínfimas.
    
    La última vez que estuve con Lucas, cuando acudí a la cita estaba con sus amigos. Me los presentó y estuvimos todos juntos un rato antes de ir a lo nuestro. La conclusión que saqué sobre ellos es que son buena gente, a pesar de que lanzaron alguna que otra indirecta subida de tono. Esto me dejó con la mosca detrás de la oreja. Sospeché que Lucas les había contado nuestros encuentros, y lo confesó tras ponerle los puntos sobre las íes. No puse el grito en el cielo porque entre hombres es normal que se cuenten sus hazañas, especialmente las que versan sobre conquistas amorosas. Así, entre esto y lo otro, confesó que sus amigos me tienen en un pedestal.
    
    La última vez que estuve con Lucas, tras follar como conejos en su coche en un descampado, tuvimos una corta pero productiva conversación.
    
    ―No entiendo a qué te referías en concreto cuando dijiste que tus amigos me tienen en un pedestal ―le dije mientras me vestía.
    
    Lucas Vaciló un instante y respondió.
    
    ―Me refería a que les gustas físicamente. También les gusta tu acento ligeramente mexicano. Dicen que es muy simpático. Lo más importante es que les caíste muy bien y fantasean con hacerte lo mismo que ...
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