1. El culo roto


    Fecha: 07/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Agatha, Fuente: TodoRelatos

    ... voy a tomarte por tal si pretendes follar con cuatro niñitos ―respondió aguantando la mirada, hizo una breve pausa y continuó con algo que me dejó aún más helada―. El trato es que os dejo esto gratis con la condición de que yo te estrene antes de que vengan ellos.
    
    ―Yo no sé nada de tratos contigo ―repliqué alzando la voz para que el mensaje le llegara alto y claro―. Al menos, por lo que a mí respecta, yo no he tomado parte.
    
    ―Sea como tú quieres, princesa, pero mira antes lo que te pierdes ―dijo y vi atónita como se sacaba el rabo del pantalón. Acto seguido se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta mientras se lo guardaba y refunfuñaba―. No hay problema, le digo a Lucas que tú no colaboras y que os podéis ir todos a tomar por culo.
    
    ―Espera, por favor, no les digas nada ―grité precipitadamente.
    
    A día de hoy, no sé qué narices se me pasó por la cabeza. Puede que fuese temor a desperdiciar aquello en lo que yo misma me había empeñado porque lo deseaba sobre todas las cosas. O puede que fuera un repentino e inconsciente instinto animal. El caso es que, cuando se dio la vuelta y me miró fijamente, el tipo me pareció incluso atractivo, más grande y fornido respecto a la primera impresión, le calculé 45 años y su verga ahora en su sitio, no se desvanecía de mi pensamiento. Cabe la posibilidad de que el subconsciente me dijera que uno más no importaba. El caso es que comencé a desnudarme como un autómata, lentamente hasta quedar ante sus ojos como vine al ...
    ... mundo.
    
    ―Ya me dijo Lucas que no tienes límites a la hora de follar y que admites todo ―me dijo con tono suave cuando estuvo a mi lado―. Quiero creer que no exageraba ―añadió al tiempo que acariciaba uno de mis pechos.
    
    Según mi criterio, los tengo medianos, redondos y firmes, dice mi hermano que como dos medios cocos, pero en este momento los percibía más hinchados.
    
    ―Lucas tiene la lengua muy larga, estoy descubriendo, pero no mentía ―susurré con los ojos cerrados y gimiendo porque me comía los pezones como un profesional.
    
    Nuevamente me tomó de la mano y tiró de mí hasta el pequeño bar. Allí juntó dos taburetes y ordenó que me recostara en ellos. Quedé con las piernas colgadas, rozando el suelo apenas con los dedos de los pies. El culo quedó a placer de este modo.
    
    ―Voy a darte en media hora lo que esos cuatro no serían capaces en toda la noche ―afirmó el fanfarrón―. Hablo de media hora porque tengo un negocio que atender. Si no fuera por esto, yo mismo te jodería hasta que salga el sol. También porque tengo la certeza de que volverás a por más cualquier otro día.
    
    La seguridad con que hablaba era algo nuevo para mí. No me sonó al típico fanfarrón. Supuse que había vivido mucho mundo debido a su edad. Giré la cabeza y vi cómo se enfundaba un preservativo. Ahora tenía la verga como un ariete y me hice cruces debido a su descomunal tamaño.
    
    ―Lo que no tengo claro es si te gusta suave o salvaje ―susurró en mi oído, apartando mi cabello y apoyando su cuerpo sobre mi ...
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