-
El culo roto
Fecha: 07/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Agatha, Fuente: TodoRelatos
... yo. Quedó cristalino que les gustaría follarme y esto me dio qué pensar. Lo hice largo y tendido esa misma noche, mientras intentaba conciliar el sueño sin lograrlo. Entonces me levanté impaciente y fui al dormitorio de mi hermano. Estaba dormido y no dudé en despertarlo, me urgía tratar el asunto. Una vez se hubo desperezado y contaba con toda su atención, le confesé mi adicción al sexo y los encuentros que había tenido con Lucas. También admití que él y mi novio no me satisfacían del todo últimamente, que necesitaba más, motivo por el que buscaba al otro. La reacción de mi hermano fue inesperada: admitió que algo sospechaba, pero no creía que fuera para tanto. ―En lo que a mí respecta, me gustaría hacerlo contigo durante horas ―confesó―, pero debes tener en cuenta que estás muy buena, que follas de lujo y esto es incompatible con aguantar demasiado. Su respuesta era lógica. Al menos, así lo entendí. Tengo 22 años y mi bagaje sexual no es muy amplio. Por esto no tengo elementos de juicio suficientes para saber cuánto es la media de aguante en un hombre. Imagino que varía en función de factores diversos, como el agotamiento y las ganas de seguir una vez se han corrido. Lo que tengo claro es una cosa: ninguno de los tres ha continuado tras eyacular. No creo que sea cuestión de fuerzas, porque los tres son jóvenes y se cuidan físicamente. Además, cuando estoy con dos de ellos, me follan por turnos alternativos y cortos, procurando robarle minutos al ...
... tiempo. Todo esto comenté con mi hermano, también las ganas que me tenían los amigos de Lucas. Finalmente le lancé una bomba de racimo. ―He pensado que podíamos montar una orgía contigo, Lucas y dos de sus amigos ―le dije sin pelos en la lengua―. Confieso que no terminan de gustarme físicamente, pero son buena gente y, total, para follar lo importante es lo que les cuelga y cómo lo usan. Podemos probar y, si sale bien el experimento, tener otra opción de futuro. ―Veo que no cuentas para esto con tu novio ―apuntó mi hermano, negando con la cabeza. ―Sabes desde el principio que Sergio y yo tenemos una relación abierta ―respondí restando trascendencia―. No hay mayor confirmación que compartirme contigo. Esta relación tan especial se basa también en la sinceridad, en no ocultarnos nuestras aventuras. No obstante, en esto prefiero mantenerlo al margen. Mi hermano permaneció en silencio un par de minutos, valorando la situación que le planteaba. ―Sabes que no puedo negarte nada ―dijo esbozando una leve sonrisa―. Por mí no hay inconveniente si lo tienes tan claro. Su respuesta hizo que diera saltos de alegría sobre la cama. Luego lo abracé fuertemente y terminamos echando un polvo rápido. Tampoco era cuestión de despertar a nuestros padres y que se montara la mundial. La tarde siguiente quedé con Lucas a tomar un café. Le propuse la idea y me costó dios y ayuda convencerle de que no se trataba de una broma. Finalmente concreté los dos amigos elegidos, recalcando que los ...