1. El culo roto


    Fecha: 07/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Agatha, Fuente: TodoRelatos

    ... otros no lo supieran a fin de evitar conflictos. Hice hincapié en esta condición, prometiendo que los otros tendrían su oportunidad en otra ocasión si el experimento salía bien. Nos despedimos tras fijar la hora y el lugar: esa misma madrugada a las tres en la terraza-bar donde nos conocimos. Propuse esta hora para tener tiempo suficiente para estar con mi novio y despedirme a una hora razonable.
    
    Pacté con mi hermano que fuera por su cuenta media hora antes. Yo llegué puntual y allí estaban todos, acomodados en la barra, bebiendo y charlando animadamente. Los observé a cierta distancia durante unos minutos. Lucas y mi hermano parecían relajados, pero los otros, caramba con los otros, parecían adolescentes antes de debutar por primera vez. Esta sensación fue más acentuada cuando estuve con los cuatro.
    
    El caso es que, apenas me acomodé en un taburete y pedí una copa, Lucas y mi hermano me invitaron a acompañarlos a un solitario rincón.
    
    ―Lo he comentado con el dueño del local, un tipo de confianza, y nos cede un discreto reservado que suele alquilar para cumpleaños, despedidas de soltero y otros acontecimientos ―dijo Lucas.
    
    ―Me parece una idea genial siempre que tenga plena privacidad ―exigí y Lucas afirmó con la cabeza―. Pero no veo por qué me apartáis de los otros para decirme esto.
    
    Lucas y mi hermano intercambiaron miraditas.
    
    ―El caso es que antes quiere hablar contigo en privado ―dijo Lucas―. No sé para qué. Imagino que quiere asegurarse de que vienes ...
    ... libremente a lo que vienes.
    
    Pensé que no cabía mayor expresión de libertad que el mero hecho de haber acudido por mi propia cuenta. Aun así, acepté de buena gana.
    
    Fuimos los tres al extremo de la barra donde el propietario charlaba con dos mujeres. Las despidió apenas llegamos y me lo presentaron. Inmediatamente me tomó de la mano y me invitó a seguirlo. Llegamos a una puerta dentro del local, la abrió y seguimos por un largo pasillo tras cerrarse esta. Al final abrió otra puerta y entramos. Yo estaba muy nerviosa, más de lo que cabría esperar. Me abrumaba tanto recorrido solo para charlar.
    
    ―Ya me ha contado Lucas lo que pretendéis. ―El tipo fue directo al grano y añadió con tono ceremonial―. No es precisamente el uso que le doy a este reservado, pero, dadas las condiciones, pase por esta vez.
    
    Yo no entendía nada y mi nerviosismo iba en aumento. Traté de relajarme inspeccionando el lugar, esperando que finalmente llegara al fondo del asunto. La sala era amplia, con un sofá enorme en forma de ele, una mesa de centro, varias butacas y sillas, y un pequeño bar con taburetes amplios y acolchados.
    
    ―Ve quitándote la ropa que el tiempo apremia. ―La voz del tipo surgió a mi espalda, inesperada, poderosa y decidida.
    
    Me dejó paralizada. Ni recordaba su nombre debido al nerviosismo. Giré para encararlo y darle una respuesta tajante.
    
    ―Creo que te equivocas tomándome por una cualquiera ―dije lanzándole una mirada de aplomo.
    
    El tipo soltó varias carcajadas.
    
    ―Como no ...
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