1. La piscina


    Fecha: 09/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lyser, Fuente: TodoRelatos

    Después de mucho tiempo inactivo, volvemos a la carga con historias nuevas, siempre basadas en mujeres maduras con curvas.
    
    Comentarios y correos siempre bien recibidos. Podéis echar uno ojo también a las sagas ya escritas, y que igual continúan con ideas y morbos nuevos.
    
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    4 meses llevaba en mi nueva comunidad. Por azares del destino, había conseguido un alquiler asequible, en una urbanización con piscina, en la zona sur de Madrid. Con 32 años era difícil comprar, y con los alquileres por las nubes, más complicado ahorrar para hipotecarse.
    
    Ese alquiler me permitía vivir desahogado, sin preocupaciones. Era una comunidad pequeña, con unas zonas comunes prácticamente deserticas en invierno, pero según fue entrando la primavera ya se podían ver vecinos usándolas y disfrutando.
    
    Poca relación tenía con nadie, ya que básicamente del garaje, subías a casa y eso dificultaba la comunicación con los vecinos.
    
    La templada primavera, dio paso a un verano tempranero y unas temperaturas sofocantemente altas. Esto hizo que para el 7 de Junio abrieran como algo excepcional la piscina.
    
    Era una piscina amplia, rodeaba de grandes zonas verdes, que daban cobijo bajos sus sombras a los usuarios.
    
    Había cogido las costumbre de sentarme en la zona derecha de la pisci, alejado de los chavales que jugaban a la pelota, y asi estar tranquilo y a mis anchas, leyendo un libro, y relajándome.
    
    Esa zona ...
    ... la usábamos varios, vecinos en la misma situación que yo. Solteros y casados, pero si descendencia.
    
    Había ido cogiendo amistad, con algunos vecinos que debido a la repetición y rutina al final acabas charlando.
    
    Un día me llamó la atención una señora y una chica, que parecian madre e hija, que no solían ponerse en nuestra zona adult only..
    
    La señora era una mujer robusta, grande en todos los sentidos, que al igual que su hija, usaban unos bikinis, que no dejaban nada a la imaginación.
    
    Rebosaba carne por todos lados. Llamaba sobremanera, el minusculo tanga bikini, que dejaba sus enormes nalgas al aire.
    
    Por su lado, la que pensaba que era su hija, (que equivocado estaba) era regordeta, de estrecha cintura, y anchas caderas que debido al minúsculo tanga aún dejaban más patentes.
    
    Sonia e Irene eran sus nombres, que había escuchado entre las conversaciones desairadas, de algunos vecinos.
    
    -Ya están aquí estas..
    
    -Y que pintas de guarras, ahí fumando juntas
    
    -Cada año peor, más gordas y con menos ropa. No deben tener espejos en casa...
    
    Cosas como estas salían de la boca de algunas vecinas, sobre esta pareja tan llamativa.
    
    A mi lejos de horrorizarme, adoraba observarlas desdé la lejanía. A veces compartían un pitillo, a medias, cosa que me gustaba ver. Cada vez iba pensando que no eran familia, sino amigas.
    
    Normalmente Irene, según llegaban empezaba muy pizpireta a untar en crema a la señora. Siempre muy despacio, gatuna, bajo la antena mirada de ...
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