1. La piscina


    Fecha: 09/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lyser, Fuente: TodoRelatos

    ... Sonia.
    
    Sonia dejaba caer su peso en la silla, Irene se ponía de rodillas e iba untando en crema desde los pies hasta los muslos. Luego ya se dedicaba a untar la prominente barriga de Sonia, y masajeaba los caídos y grandes sacos que tenía por tetas.
    
    Después se repetía la situación, de la señora a la jovencita. Pero su forma de tratarla no era con tanto miramiento ni cuidado, al untarla los blancos chorretones. Se podía percibir hasta una especie de desprecio en el gesto, que no entendía muy bien.
    
    Hasta para ir al agua, iban juntas. Me encantaba verlas pasar por la ducha, y verlas mojar sus orondos cuerpos
    
    Tenían siempre la misma rutina. Después de la ducha, Irene saltaba de bomba al agua, mientras Sonia bajaba por la escalerilla. Sonia se apollaba en el borde, con los brazos por fuera del agua, mientras Irene bucea y salía. Era muy extraño. Daba la sensación de que Irene se hundía, en el agua para bajar a las zonas bajas de Sonia
    
    Majestuosas. Majestuosas pajas caían cada noche, imaginando, a esas diosas de botero, y las cosas que las haría juntas y separadas.
    
    Un día entre la gente que nos juntábamos en la piscina, salieron ellas como tema de conversación. Por fin consegui información de buena mano de la extraña pareja.
    
    Irene tenia 22 años, y era íntima amiga de la hija de Sonia. Sonia tenía 55 años y estaba divorciada. Su hija, estaba de erasmus en Holanda, y mientras tanto se traía a pasar la tarde a Irene a refrescarse juntas.
    
    Pero en mi perversa ...
    ... mente, algo no acababa de cuadrar. Una cosa es llevar a una amiga de tu hija a la piscina, y otra la forma y complicidad que tenían las dos.
    
    Los días pasaban, y todo seguía igual. No solían faltar a su bañito diario. Normalmente, a media tarde, Irene iba a los vestuarios, y pasados un par de minutos Sonia seguia sus pasos. A los 10 minutos, volvía, e Irene al momento la seguía con el pelo mojado, después de lo que yo pesaba que era una ducha.
    
    Estaba obsesionado con que pasaba en aquellos vestuarios, que eran compartidos para señoras y caballeros.
    
    Así que teji una estrategia. Cuando Irene se fuera al baño, la seguiría, para estar allí antes de que la gorda señora llegara.
    
    Ya estábamos a primeros de Agosto, y la afluencia piscinil, era casi inexistente. Allí estaba yo, observando nervioso y excitado a la extraña pareja. Fueron siguiendo todas sus labores habituales. Untamiento de cremas, cigarritos compartidos, bañito, y al rato ya vi a Irene levantarse camino al vestuario.
    
    Cauto, deje que avanzara hasta la mitad del camino y seguir sus pasos. Al llegar al vestuario vi que los cambiadores estaban vacíos. Así que Irene debía estar en la unica ducha, que había.
    
    Con los nervios decidí entrar al cambiador, escondido cual gacela, para cazar a su presa. Al minuto escuche la puerta y el pestillo de la ducha. Tenia que ser Sonia. Desde mi posición, no escuche nada, ni ruido de ducha ni conversación. Que hacían allí estas 2 mujeres???
    
    Al cabo de un rato, empecé a ...
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