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Albast.Capítulo 21
Fecha: 11/08/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Alex Blame, Fuente: TodoRelatos
... hubiese sospechado nada, pero era joven y me gustaba salir y disfrutar de la vida nocturna. —Fue entonces cuando empecé a ser consciente de que ese país no era lo que parecía. Las noches de Berlín seguían siendo animadas, pero la gente que acudía a los garitos y los cabarets se abandonaba a aquellos espectáculos con la misma diligencia con la que construían engranajes. Al principio pensé que era por la obsesión con la perfección que tiene el pueblo alemán. Ya sabes, se emborrachaban y follaban igual que hacían cualquier tarea; con precisión y diligencia. Pero pronto detecté un rictus de tensión en aquellas sonrisas. Las insignias del partido se hicieron cada vez más abundantes y visibles en las solapas de los trajes y los espectáculos menos atrevidos. A la vez, las SA se volvían más visibles y atrevidas. Solo mi pasaporte diplomático me salvó de alguna que otra paliza. —¿Y los judíos? —En realidad, en aquella época, no me sentía moralmente superior, como para intentar dar lecciones. —continuó Douglas dando explicaciones— Al principio pensé que solo era un tema de segregación, no una voluntad de acabar con toda la raza judía y en ese tema nosotros no nos portamos mucho mejor con los negros. Pero después de la noche de los cristales rotos, vi que aquello era diferente. Ahí vi la verdadera cara del régimen y me convencí de que los discursos de Hitler no eran fanfarronadas. Cuando me cercioré de que tarde o temprano los nazis iban a provocar una guerra, empecé a trabajar ...
... para convencer a mis superiores de que había que hacer algo. —¿Y? —le animó a continuar. —Me ignoraron. En realidad, como te imaginarás, había una buena parte de nuestros compatriotas que opinaban que lo que había hecho Hitler con Alemania era un milagro y gente tan conocida como Lindbergh, el aviador, estaban claramente a favor de sus políticas de segregación. Nadia lo miró en la penumbra con un gesto indescifrable. Douglas no supo interpretarlo, pero no pudo evitar sentirse juzgado. —Nunca he dicho que mi país sea perfecto. Hay muchas cosas en las que yo no estoy de acuerdo, pero lo bueno de mi país es que puedo decirlas libremente y nadie me va a encerrar por ello. En ese momento supo que había dicho algo que a Nadia no le había gustado. La mujer frunció el ceño y subió los pies a la cama. —Es tarde. Mañana nos espera un largo día. Será mejor que durmamos mientras podamos. —dijo dando la conversación por terminada. Douglas quedó un poco desconcertado. Cuando creía que había conseguido resquebrajar esa pantalla de hielo, que la mujer había establecido entre ellos, de repente todo volvía a ser como al principio. Hasta su inglés se había hecho más duro y cortante. Encogiéndose de hombros e ignorando si Nadia había interpretado aquella última frase como una censura a su gobierno, se subió a la litera de arriba e intentó dormir. Este nuevo libro consta de 28 capítulos que iré publicando semanalmente, como siempre, el que no pueda esperar, puede adquirir ...